Y no hay quien les ponga alto, lamentan
Por Rafael Hernández Guízar

Al gobierno le vale gorro la tranquilidad de los habitantes del barrio de Analco, pues no han movido un dedo por controlar a ladrones e indigentes que operan en la zona y que se refugian en el jardín de la zona/Foto: Francisco Tapia
Vecinos del barrio de Analco en Guadalajara se quejaron amargamente, un grupo de indigentes los tiene aterrorizados pues hacen un sinfín de desmanes y no hay quien les ponga un alto.
Esto sucede en el andador 28 de Enero al cruce con la calle de Cuitláhuac, un sitio en el que los indigentes hacen sus necesidades en plena calle, tienen relaciones sexuales, ingieren droga y hasta roban a las personas de sus pertenencias, así lo denunció a nuestra redacción la señora Bertha Navarro, una de las vecinas afectadas.
“Afecta mucho porque nos llega el olor de lo que consumen, se orinan, hacen sus necesidades, a veces tienen relaciones, a veces se golpean, tienen un cochinero, y además, pues no podemos tener abierto y se le ha hablado a la patrulla y no hacen nada”.
Y es que por más que hablan a la policía para pedir apoyo nada hacen los uniformados.
“Todo esto viene de allá de la Central Vieja, es puro cochinero, hay muchos robos, mucho desorden, ya intentaron abrir la casa, y lo hacen con un gato hidráulico, tuercen la herrería, quiebran vidrios y se llevan las cosas, y la policía no hace nada. Aquí todos los vecinos tenemos que tener cerrado con llave”, dijo.
–¿Y ya lo han dicho al ayuntamiento?
–Mire al gobierno le vale madre con perdón suyo, al gobierno le vale, no hacen nada, ahorita están con sus pinches campañas y quieren que todos los apoyen pero ellos no apoyan al pueblo y eso no se me hace justo, que estén invirtiendo nuestros impuestos en sus campañas y no vean lo que se necesita en las campañas, todo lo que hacen los indigentes, hasta relaciones han tenido ahí, señores grandes con niñitas y es horrible. Aquí todos los vecinos nos apoyamos porque hay fulanos raros que se sientan ahí nomás a estar viendo, ya nos cansamos de hablarle a la patrulla porque no hacen nada.
Debido a esta situación, los vecinos han tenido que encargarse del asunto, tienen que estar dentro de sus casas, no pueden dejar ni la ventana abierta pues constantemente los indigentes tratan de entrar a sus hogares y robarse cosas, pero lo peor, es que entre estos, se han colado rateros que van y observan la zona para luego, regresar con gatos hidráulicos y entrar a las viviendas tronando
