Cientos de personas se aglomeraron en el lugar
Un año de pandemia, recluidos en casa, con la sana distancia y otras medidas; llegan las vacaciones y el semáforo epidemiológico en verde y la gente se olvida de todo
Por Rafael Hernández Guízar

El mercado del mar en Guadalajara estaba simplemente a reventar, como si regalaran pescado y mariscos. Apenas cabía un alfiler entre los puestos, y en las afueras ocurrió lo mismo, llenos de automóviles y sin presencia de la policía vial/Foto: Francisco Tapia
El mercado del mar en Guadalajara estaba abarrotado de gente, ni parecía que había pandemia de coronavirus.
Aunque no se permite el acceso de más de una persona por familia a los espacios cerrados, en el mercado del mar en Guadalajara sí se permitió, es más, les dieron la instrucción de que dejaran entrar todos el fin de semana santo, así lo confirmó la señora Rosa, una de las encargadas de los filtros sanitarios.
“Mire, las indicaciones que nos dieron es dejar pasar, ayer igual, nos cambiaron las cosas, nos habían dicho que nada más una persona por familia y luego nos cambiaron todo, no sé cuál fue la indicación exactamente les dieron a los locatarios pero a nosotros en los filtros eso es lo que nos dijeron, a nosotros lo que nos dijeron es que dejemos un espacio de cinco minutos para que la gente pueda entrar, pero el ayuntamiento nunca se apareció, ni se aparece ni se aparecerá”.
Y siguió: “Mire repito, la indicación que se nos dio era la de dejar entrar a todo mundo, yo decía que la gente hiciera conciencia y entrara sólo uno por familia, pero la misma gente se molesta, como si esto apenas empezara, si ya tenemos todo un año”.
Por parte del ayuntamiento no hubo representantes en este lugar, al menos no según la molesta mujer que lamentó que la ciudadanía se negara a usar el cubrebocas y a guardar la “sana distancia”.
“Mire, insisto que el ayuntamiento no se ha parado, nadie del ayuntamiento, aquí deberían de poner algo para que fiera más fluido, ayer 8jueves) estuvo llenísimo, ayer sí, hubo yo creo que como unas 10 mil personas, ahora hay menos”.
Por ello, hizo un llamado a la ciudadanía en general: “Pues que la gente sea consiente, porque si en otro lado les ponen como regla que se pongan el cubrebocas, por qué aquí no se lo quieren poner, yo creo que no es justo, hay que ser parejo”.
El sitio estaba simplemente a reventar. No se podía ni pasar entre los puestos de mariscos, y en las afueras ocurrió lo mismo, llenos de automóviles y sin presencia de la policía vial.
Los precios por cierto, incrementaron como ya lo publicábamos el día de ayer.
