De los asesinos, ni sus luces
Por Jaime Ramírez Castillo

El cuerpo del hombre quedó tirado entre las calles Presa de Osorio y Guinea/Foto: Especial
Tenía aproximadamente 30 años un hombre que murió tras ser baleado en los límites de las colonias Lagos de Oriente y San Joaquín, en Guadalajara. La mañana del domingo 21, policías municipales acudieron a las confluencias de Presa Osorio y Guinea, tras recibir reportes de detonaciones de arma de fuego.
Al arribo de las autoridades se confirmó la existencia de una persona herida a balazos. De inmediato los uniformados pidieron la presencia de paramédicos de la Cruz Verde, estos últimos arribaron sólo para confirmar la muerte del individuo.
La persona fallecida tripulaba una bicicleta, cuando a decir de testigos, fue baleado por hombres que iban a bordo de un vehículo del cual no se tienen mayores características.
En al lugar de los hechos la policía aseguró casquillos percutidos como indicios del crimen. Peritos en Ciencias Forenses recabaron todos los elementos de prueba, después trasladaron el cadáver a la morgue de la ciudad para ser sometido a la necropsia de ley.
La Fiscalía de Jalisco se hizo cargo de la investigación. Hasta el momento se ignora el nombre de la persona muerta, que se presume era vecina de la zona.
