Revelan más dichos del degenerado manipulador profesional

Gabriel Vallejo se dirigía a todas sus pacientes como “putas baratas”, “nalgas prontas”, “pendejas”, según testimonios

Por Gloria Reza M.

Fotografía relevante a la nota.

Hasta ahora existen 17 denuncias contra Gabriel Vallejo, dos por abuso sexual y el resto por abuso psicológico, violencia física, responsabilidad profesional, usurpación de profesión y fraude. Actualmente el supuesto psicoanalista permanece prófugo de la justicia/Foto: Grupo Ubuntu, AC

(apro).– Paulina, una de las víctimas del supuesto psicoa­nalista Gabriel Vallejo Zerón, exigió al abusador sexual que le explicara por qué la ultra­jó por primera vez a los siete años y la violó a los 12 años.

Esto le respondió el sujeto: “Si estabas bien estructurada como mujer, bien caliente, bien cogelona, bien abierta, ese impulso de putear se iba hacia lo amoroso”.

Paulina conoció a Gabriel Vallejo cuando tenía cuatro años, era el psicoanalista de su mamá, Minerva, quien acu­dió con él para recibir apoyo profesional en su proceso de divorcio. Con el tiempo, Mi­nerva se hizo su pareja, pese a que aquel está casado. La víctima también tomó terapia con el mismo hombre por de­cisión de su mamá.

En una plática que sostuvo con Gabriel cuando iban en el auto, Paulina grabó el mo­mento en que aquél le reveló su excitación en el viaje fami­liar que realizaron en 2006 a Cancún, Quintana Roo, cuan­do ella tenía siete años.

“Nos metimos al río en el parque de diversiones, en Xcaret (…) y esa vez me acuerdo que me excitó mucho porque te vi tu culito (…) fue una excitación tierna, pero sí fue excitación”, se escucha en el audio.

En su denuncia, la víctima narra que en esa ocasión, a bordo del vehículo, Minerva iba en el asiento delantero y se quedó dormida, por lo que Gabriel aprovechó para girar su mano derecha y comenzó a acariciarle la entrepierna has­ta llegar al área púbica. Ella sintió miedo e impotencia.

Sin embargo, para el aho­ra profesor jubilado de la Universidad de Guadalajara, el hecho fue un simple coque­teo en el carro y se atrevió a decirle que ella ya andaba de “caliente”.

Paulina recién había cum­plido 12 años cuando la violó por primera vez. Gabriel Va­llejo justificó su actuar dicién­dole que se enamoró de ella desde que tenía siete años. Le dijo que se percató que “no era mala de corazón” y veía que “estaba dispuesta a dar el culo con tal de existir, y ser chingona y poderosa”.

Le soltó: “Yo sabía que tenía que hacerle de alguna manera para yo hacerte mujer en términos sexuales, porque si no te hacía mujer en térmi­nos sexuales no ibas a tener la diferencia e ibas a seguir con el impulso de putear. En cam­bio, si eras mujer, y si estabas bien estructurada como mujer, bien caliente, bien cogelona, bien abierta, ese impulso se iba hacia lo amoroso”.

También le dijo que no podían ser “noviecitos” por ser “aburrido” y que por las diferencias de edad no tenían nada en común.

Manipulador profesional

Gabriel Vallejo se dirigía a todas sus pacientes como “pu­tas baratas”, “nalgas prontas”, “pendejas”, según testimonios de sus pacientes, recabados por esta reportera. A los hom­bres los tachaba de “putos”, “castrados” y “pendejos que se dejan dominar por viejas putas, hambrientas y devora­doras”.

Los ex pacientes de Ga­briel Vallejo, en su mayoría de un nivel socioeconómico alto –algunos aportaban men­sualmente 32 mil pesos por el costo de terapia familiar–, coinciden en que la estrategia del abusador, en complicidad con su esposa, Alma Patricia Mercado Espinosa, supues­tamente también terapeuta, era aislarlos de sus familias directas y de sus amistades, y provocaban que parejas ca­sadas terminarán separadas, además de que ponían a los hijos en contra de sus padres.

A sus pacientes, Valle­jo les prohibía relacionarse entre ellos, los calificaba de locos, gritaba palabras al­tisonantes y los obligaba a acudir a terapia grupal, don­de manipulaba a todos para atacar con descalificativos a una persona en específico. “Destruían tu autoestima en la sintonía que dictaba Ga­briel, con tal de congraciar­se con él”, refiere un asis­tente.

A la terapia grupal asis­tían alrededor de siete per­sonas, una de las cuales era Marcela Michel López, hija del empresario dulcero En­rique Michel. Actualmente aspira a ser candidata a la alcaldía de Tlajomulco por Morena.

Los entrevistados se mostraron preocupados de que Marcela Michel se con­vierta en presidenta munici­pal, puesto que al estar con­trolada por Gabriel Vallejo y el hijo de éste, con quien mantiene un noviazgo, el psicoanalista sería el poder detrás del trono, considera­ron.

Una expaciente, quien pidió reservar su identidad, recordó que durante las se­siones grupales el sujeto sa­lía a la calle con su pistola. “Imagínate el lenguaje im­plícito que nos daba a todos, de control, de fuerza, y se imponía. Además, tenía sie­te, ocho guarros, y se ponía afuera de tu casa, más mie­do te metía de abandonar la terapia”, mencionó.

Añadió: “Nos hacía creer que todas las personas esta­ban contra ti, y a la persona que abandonaba la terapia teníamos que ‘quemarla’, porque la mayoría nos cono­cíamos entre sí, y nos decía que el que se salió nos quería chingar y que nos teníamos que adelantar. Nos metía una paranoia espantosa, un domi­nio total”.

El control que ejercía Ga­briel Vallejo sobre sus pa­cientes llegó al grado de que, si los citaba a las 6 de la ma­ñana, tenían que acudir, sin importar que no los recibie­ra. Se percataron que no ha­bía secrecía profesional entre Gabriel Vallejo y su esposa, Patricia, puesto que se con­taban todo; además, conocía sobre los abusos cometidos por el psicoanalista.

Otra denuncia

Daniela, otra víctima de Gabriel Vallejo, acudió a te­rapia con él durante 16 años. La mitad de ese periodo fue su pareja sentimental. Cuan­do el supuesto psicoanalista le dijo que estaba enamora­do de ella y le pidió ser su pareja, se sorprendió. Luego la obligó a tener relaciones sexuales.

No obstante, Gabriel le pidió mantener en secreto su relación y le aseguró que no podía dejar a su esposa, de­bido a que le diagnosticaron purpurina en la sangre, y a su hija lupus, según la denuncia de Daniela.

El psicoanalista le comen­tó que tenía una asociación para ayudar a mujeres mi­grantes y la obligó a donar 800 mil pesos. También le pi­dió sacar un crédito para ad­quirir una vivienda con valor de 2.3 millones de pesos. El psicoanalista le hizo firmar un poder notariado para ce­derle los derechos de la casa.

Gabriel le presentó a Pau­lina como su hijastra, mien­tras que a Daniela la introdujo como una persona de su con­fianza. En una ocasión, ob­servó un mensaje de Whats­App que aquel le mandó a Paulina, donde mencionaba: “mi verga te extraña”. Da­niela le cuestionó que cómo era posible que le dijera eso a su hijastra. Él respondió con golpes y comenzó a decirle que era “una culera, como lo es mi familia, ya que él sabía cómo me había tratado mi papá y utilizaba en mi contra la información que daba du­rante mis terapias”.

Cuando Daniela pretendió abandonar a Gabriel, recibió amenazas de muerte. “Me decía que si no lo complacía me iban a dar un calentón y una violación, que él manda­ría gente a que me chingara a mí y a mi hijo”. Daniela fue violada por Gabriel en varias ocasiones en el consultorio.

Ella y Paulina se percata­ron de que el hombre sedujo a otras pacientes, y a algunas más las violó.

Se busca

El asesor legal de las víc­timas informó que Gabriel Vallejo y su esposa carecían de título para ejercer como psicoterapeutas, puesto que lo obtuvieron en 2016 y 2017, respectivamente, a pesar de que tenían más de 20 años ofreciendo sus servicios.

En este momento exis­ten un total de 17 denuncias contra Gabriel Vallejo, dos por abuso sexual (carpetas de investigación 95930/2020 y 95957/2020). El resto, que se presentaron la semana pasa­da, son por abuso psicológico, violencia física, responsabi­lidad profesional, usurpación de profesión y fraude. Este úl­timo es por exigirles cantida­des millonarias a sus pacientes para la inexistente casa de la mujer migrante. Los recursos que fueron a parar al bolsillo de Vallejo.

El abogado refirió que Ga­briel es prófugo de la justicia, dado que desde enero pasado existe una orden de aprehen­sión en su contra por el delito de violación, y pidió ayuda a la ciudadanía para que en caso de verlo lo comuniquen a la Fisca­lía o al teléfono 33 3837 6000, extensión 18396 y 18397.

A los ex pacientes les so­licitó que acudan a denunciar los abusos cometidos por Ga­briel Vallejo. También se dio a conocer que se emitió una ficha roja por parte de Inter­pol para localizar al señalado fuera del país.