“No debemos normalizar actos de violencia hacia las mujeres”, precisan
Por Elizabeth Ríos Chavarría

En la petición que hizo el cabildo de Tototlán a diputados, se recordó el rezago en las sanciones al alcalde Sergio Quezada; también rechazaron el actuar del funcionario, pues concibió a la trabajadora ofendida como objeto y la degradó, además de que sus disculpas públicas no resolvieron nada/Foto: Facebook
Porque no se pueden permitir, ni mucho menos normalizar actos de violencia sexual en contra de las mujeres, regidores del ayuntamiento de Tototlán solicitaron al Congreso de Jalisco que se suspenda al alcalde Sergio Quezada Mendoza, por el acoso que impuso en contra de una trabajadora de la administración.
Fue a través de un escrito o carta, firmada por ocho de los nueve regidores que conforman el ayuntamiento de Tototlán, en donde se rechazó los actos sufridos por la trabajadora, quien había acudido al alcalde precisamente por otro problema de hostigamiento sexual en su contra de parte de Efraín Martínez Íñiguez, director de Padrón y Licencias.
“Hacemos un enérgico pronunciamiento en el sentido de que no debemos ni podemos normalizar los actos de violencia sexual contra las mujeres, por lo que no se puede minimizar hechos que conforme al artículo 176-Bis del Código Penal de Jalisco podrían ser constitutivos de delito”, expresaron en el escrito.
El caso se hizo público hace más de una semana, luego de que se difundieran audios en donde el alcalde acosa a la trabajadora. Todo comenzó el año pasado cuando impuso una denuncia en contra de Martínez Íñiguez; sin embargo, el caso no avanzó y el alcalde Sergio Quezada, en pos de intentar que la agraviada desistiera de las denuncias, terminó acosándola también.
Desde entonces, diversas agrupaciones feministas y otros sectores han exigido que se castigue como corresponde a ambos funcionarios, a tal grado que en el congreso ya se interpuso, hace unos días, una solicitud de juicio político en su contra.
En la petición que hizo el cabildo de Tototlán no sólo se aludió al rezago, por las denuncias que ya se habían presentado desde el año pasado, sino que se rechazó el actuar del alcalde pues además de degradar y concebir a la funcionaria como objeto, emitió una disculpa pública que fue todo menos una disculpa.
Recordaron que la figura de presidente municipal, como responsabilidad moral, jurídica y social, debe ser el principal obligado en guardar y hacer guardar el orden, la tranquilidad y sobre todo la seguridad de los habitantes del municipio, lo cual no cumplió con las conductas ya señaladas.
