Sin seguridad social ni liquidación
Por Rafael Hernández Guízar

Lo peor de tener COVID es revelarlo y que la gente se aleje, que en el trabajo le quiten prestaciones y hasta el puesto/Foto: Francisco Tapia
Una mujer denunció a Página 24 que fue despedida por tener COVID y que se niegan a darle su liquidación.
Eliza González Meza, una mujer que contrajo coronavirus, fue despedida de su trabajo en “El Rincón del Panini”, ubicado sobre la calle Sierra Morena, en la colonia Independencia de Guadalajara, tras la imposibilidad que tuvo para ir a trabajar. Se negaron a darle su liquidación y al no tener ninguna prestación –ni seguridad social siquiera– se vio en la necesidad de endeudarse para solventar los gastos de la enfermedad.
“Me enfermé y no tengo seguro social y tampoco me dieron atención médica, entonces mandé a una persona a que cobrara algo de mi sueldo por los días que no había laborado, entonces ellos se molestaron mucho y me dijeron que les diera una receta o algún justificante médico en el que no me podía presentar a trabajar, yo lo conseguí y se me hizo como un cinismo que estuvieran pidiendo receta cuando no me dan ni seguro, de cualquier manera fui con un doctor y me dio un mes de incapacidad, cuando la llevé me dijeron que no podían pagarme porque cualquiera me podía haber dado la receta, yo les llevé también la prueba del COVID y me dijeron que cualquiera me la pudo haber dado, que no era culpa de ellos y que no me podían pagar ni la incapacidad ni el medicamento n todo lo que necesité en el transcurso de mi enfermedad y me dijeron que fuera al siguiente día, me dijeron que sólo me iban a dar tres mil pesos y no los acepté porque me tenían que pagar al 100 por ciento, y dijo que él me podía haber despedido por covid, o decir que no tenía para pagarme, me ofrecía tres mil pesos y hasta ahorita no me ha pagado nada”.
Tras una serie de discusiones acaloradas, en el trabajo le dieron un respuesta, pero ella la consideró injusta, le ofrecieron pagarle una parte de su salario sin hacerse responsables de la medicina, el gasto médico y las deudas que contrajo para su tratamiento.
“Me mandaron un WhatsApp y me decían que hicieron cuentas y que lo único que podían pagarme eran mil pesos por semana, o sea cuatro mil pesos, y no es ni el mes de incapacidad y que ellos no se hacían responsables del pago de las medicinas y la prueba del COVID, y que me regrese a trabajar, y yo digo que si no me da seguro social ni nada, pues por ley debe de pagarme mi incapacidad y todos mis medicamentos”.
Una serie de contradicciones han sido la constante en este caso. En su trabajo le han dicho que si no está de acuerdo con lo sucedido, puede buscar algo más, pero hace unos días la despidieron formalmente.
Por ello, pidió a las autoridades estatales intervenir, pues se siente discriminada y violada en sus derechos humanos.
