Pierden su trabajo por una gripe; los insultan por no traer cubrebocas
Por Rafael Hernández Guízar

Los espacios para que los jóvenes se esparzan lucen vacíos, ante la prohibición de actividades sociales y recreativas impuesta por el gobierno estatal. Además de este factor, baja el ánimo de los jóvenes el hecho de que son “vistos como apestados” si estornudan o tosen en público. Son repudiados si se olvidan de usar el cubrebocas…/Fotos: Francisco Tapia
Jóvenes lamentaron la discriminación que se está ejerciendo entre la misma sociedad por la pandemia de coronavirus.
Página 24 realizó varias entrevistas con jóvenes tapatíos que se dijeron muy molestos ante lo que ocurre entre la misma sociedad, la manera en que son discriminados todos aquellos que son sospechosos de COVID-19.
“Pues a mí me corrieron del trabajo, me dijeron que fuera al doctor porque parecía que estaba resfriado y les dije que era porque había salido de casa sin suéter, y pues fui al médico y resultó eso, que era un resfriado nada más, y ya pues perdí el trabajo, no me quisieron ni dar lo que me tocaba, ya me dijeron que ni me parara en la fábrica que porque ellos no sabían si yo tenía o no coronavirus”, dijo uno de los entrevistados, quien prefirió no revelar su nombre.
“Ahorita pues ya me quedé sin trabajo, ya no tengo cómo mantenerme ni cómo llevar dinero a mi casa, y había conseguido un trabajo en una plaza, me dijeron que fuera hace unos días pero ahora con lo del botón de emergencia pues ya me volvieron a despedir, y otra vez sin liquidación, sin trabajo, sin nada, y nada de apoyos, entonces lo que quiero yo decirles a los del gobierno es que cómo le vamos a hacer, cómo vamos a mantenernos”, agregó.
Giovanni, otro de los entrevistados, resaltó que en su caso, fue igualmente señalado públicamente por no traer el cubrebocas, estaba en un parque y se le perdió el mismo, y una persona lo insultó:
“Pues me dijo que era un inconsciente, que por qué no traía el cubrebocas, yo le dije que porque estaba yo solo y porque estaba fumando, me lo quise poner y me di cuenta de que no lo traía, no sé dónde quedó, y él y otros me empezaron a insultar y pues ya mejor me fui, la verdad es que no quería problemas, pero sí da mucho coraje que pasen estas cosas porque no es justo que entre nosotros mismos como sociedad nos estemos haciendo esto, qué hubiera pasado si les hubiera contestado, de seguro hasta los golpes se me hubieran ido”.
Otro de los jóvenes entrevistados dijo a este reportero que acudió a uno de los hospitales a realizarse una de las pruebas de COVID; cuando salió, la gente no quería siquiera acercársele: “Se siente feo, te ven como apestado, como si estuvieras maldito y eso es algo que nadie está diciendo y que deberían de decir en los medios, en la televisión, porque nos quedamos con el daño”.
Los testimonios antes mostrados son conductas sancionables que se consideran delito según la legislación jalisciense, ya que una persona no puede ser discriminada bajo ninguna circunstancia, algo que incluso va en consonancia con el artículo 1 de la Constitución mexicana.
