“Urge que lo reubiquen”, exigen vecinos

Mientras se concreta lo de una nueva casa de matanza, al día de hoy los habitantes padecen por la falta de salubridad en el sitio, y por los arcaicos métodos para sacrificar a los animales; todo esto es una combinación que afecta la salud, lamentaron

Por Rafael Hernández Guízar

Desde temprano comienzan los gritos de los animales que son sacrificados en este lugar; además, sigue la práctica de arrojar los desechos al drenaje, generando fétidos olores todo el tiempo. Los inconformes pidieron a las autoridades que cumplan con cambiar de lugar el rastro/Fotos: Francisco Tapia

Desde temprano comienzan los gritos de los animales que son sacrificados en este lugar; además, sigue la práctica de arrojar los desechos al drenaje, generando fétidos olores todo el tiempo. Los inconformes pidieron a las autoridades que cumplan con cambiar de lugar el rastro/Fotos: Francisco Tapia

De nueva cuenta el rastro municipal de Tonalá se con­vierte en molestia para los vecinos quienes se quejaron de los fétidos olores y la gran cantidad de desperdicios que ahí se generan.

Quienes habitan en los al­rededores de la casa de matan­za, se quejaron amargamente ayer con este reportero, pues indicaron que aunque se les ha prometido que hay proyec­tos para mudar el rastro a otra sede, al momento ellos siguen padeciendo las consecuencias de estar junto al sitio donde sacrifican reses y puercos.

“Estamos pidiendo a la au­toridad que intervenga porque el rastro aquí tiene olores muy fuertes, hay muchos animales como las ratas, muchas plagas, y es algo insoportable, hay personas de la tercera edad a las que también les afecta; son muchas cosas, por ejemplo que empiezan la matanza muy temprano y están los gritos de los animales, cuando sacan los desechos del rastro que los ti­ran en la calle y que además de oler mal nos afecta a la salud”, denunció entrevista con Pá­gina 24 Carmen Hernández, una de las vecinas afectadas.

“No sé si está igual o peor porque los olores como le digo están muy fuertes porque no lavan todo bien, nosotros esta­mos a espaldas del rastro y es de verdad insoportable y ade­más como digo, tenemos una plaga de ratas enorme. Empie­zan desde las seis de la maña­na y luego por la tarde hasta en la noche cuando matan a los puercos, y pues así no se pue­de ni estar en el día i tampoco dormir por la noche”, agregó.

Y es que aunque se ha anunciado en medios de comu­nicación que hay un proyecto para mover la casa de matanza a otra sede, al momento a los vecinos no se les ha anunciado nada, lo cual ha causado que vivan en la incertidumbre so­bre si algún día habrá calma en su comunidad, por ello, hicie­ron un llamado al alcalde Juan Antonio González Mora.

“Dicen que ya hay un lu­gar a donde lo van a mover, pues que empiecen, que se lo lleven porque ya quedó en el centro del municipio, ya no está a la orilla, ya hay muchas casas aquí. Aquí hace falta que se paren los del ayuntamiento y que nos digan qué va a pasar, que tomen cartas en el asunto y que se den una vuelta para que vean las necesidades que tenemos”.

El principal problema se vie en la calle Cuauhtémoc en­tre Allende y Aldama, donde está la entrada del matadero, y de donde sale la mayor canti­dad de ruidos y desechos.