Revictimización y falta de coordinación, lo de todos los días: CEDHJ

Por Gloria Reza M.

La falta de coordinación entre la Fiscalía y el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses provocó la revictimización en 16 familias de personas desaparecidas. Entre los casos está el de un joven que tardaron siete años en identificarlo, pese a que traía una credencial con él. Exigen que este tipo de situaciones no se repita/Foto: Foto: @CEDHJ

La falta de coordinación entre la Fiscalía y el Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses provocó la revictimización en 16 familias de personas desaparecidas. Entre los casos está el de un joven que tardaron siete años en identificarlo, pese a que traía una credencial con él. Exigen que este tipo de situaciones no se repita/Foto: Foto: @CEDHJ

(apro).- La Comisión Es­tatal de Derechos Humanos (CEDH) emitió una recomen­dación a la Fiscalía de Jalis­co y al Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF), luego de acreditar que la falta de coordinación entre ambas dependencias provocó revic­timización en 16 familias de personas desaparecidas. Des­tacan los casos de un joven que tardaron siete años en identifi­carlo, a pesar de que traía una credencial con él, y el de una menor de edad que llevaba dos años en el anfiteatro.

Los afectados acudieron ante la CEDHJ a presentar quejas por la nula o poca bús­queda de 15 hombres y una mujer que desaparecieron en­tre 2012 y 2019. A la fecha solo dos fueron localizados, pero sin vida.

En un caso de desaparición estaría involucrada la policía estatal, en seis se infiere que a las víctimas se las llevaron presuntos integrantes de la de­lincuencia organizada, y en el resto se desconoce.

El organismo señala que todos los quejosos coinciden en que la mala actuación del ministerio público, agentes y policías investigadores, así como personal del IJCF han impedido localizar a sus fami­liares y conocer la verdad de los hechos, con la finalidad de dar con los responsables de las desapariciones.

Destacan dos quejas, la nú­mero 7363/2019, en que una señora localizó el cadáver de su hijo que estuvo siete años sin identificar en las instalacio­nes del IJCF, a pesar de haber traído consigo una credencial.

La afectada por notas perio­dísticas se enteró que el cuerpo de su hijo fue localizado en Sa­yula, y después fue trasladado a Ciudad Guzmán. En el ICJF le negaron que el cadáver estu­viera ahí, hasta que les mostró las notas, luego le informaron que se encontraba en la fosa común.

El colmo, es que la agen­te del ministerio público de la Fiscalía en Personas Desapare­cidas intentó culpar a la señora quien supuestamente le decla­ró que su hijo desapareció en 2013, cuando el cuerpo fue localizado en 2012. Los datos oficiales no concuerdan con lo que “aportó”, la señora, preci­sa la comisión.

La CEDHJ señaló en su recomendación que en este caso se acredita “una vez más” la falta de coordinación entre Fiscalía y el IJCF, puesto que cuando la primera recibió la denuncia por la desaparición del joven, el cadáver ya estaba en el anfiteatro bajo resguardo. Además, en la averiguación previa, “se desprende que el cuerpo traía entre sus perte­nencias documentos que lo identificaban como tal”, sin embargo, en los oficios del personal ministerial decían que se trataba de un masculino “N” “N”.

El otro caso es de una mujer que a pesar de que había pre­sentado una denuncia por des­aparición, localizó el cuerpo de su hija dos años después en el anfiteatro de Lagos de Mo­reno, luego de que el colectivo Familias Unidas por Nuestros Desaparecidos (FUNDEJ) le avisó. La CEDHJ pidió a las instancias involucradas a aten­der las fallas encontradas a la brevedad.