Pandemia y obras, artífices de que haya poca gente

Por Rafael Hernández Guízar

Vendedores de buñuelos de la zona del Santuario lamentaron que son ya años de bajas ventas; más por los proyectos de obra como la línea 3 del tren ligero, la peatonalización de la avenida Alcalde, y recientemente, por la pandemia de coronavirus, que impidió el comercio/Foto: Francisco Tapia

Vendedores de buñuelos de la zona del Santuario lamentaron que son ya años de bajas ventas; más por los proyectos de obra como la línea 3 del tren ligero, la peatonalización de la avenida Alcalde, y recientemente, por la pandemia de coronavirus, que impidió el comercio/Foto: Francisco Tapia

Comerciantes de El San­tuario de la Virgen de Gua­dalupe lamentaron la falta de clientes, indicaron que en el ayuntamiento les cobran mu­cho por poder trabajar.

La señora Raquel, una mujer de 61 años de edad que lleva casi toda su vida trabajando en la explanada del templo vendiendo los tradi­cionales buñuelos con miel, lamentó que en esta ocasión, fue muy poca la gente que acudió y que sus ventas fue­ron casi nulas.

“Para nada, nada que ver con los otros años, porque no hay gente, usted está viendo. La necesidad es lo que nos hace estar aquí, porque te­nemos que comer, bien que mal de esto nos mantenemos y lo poco o mucho que nos legue es una bendición para nosotros. Aunque no hay casi comercio no nos está yendo nada bien, la gente que viene, la poca gente que viene pues viene y no consume casi”.

Agregó que desde hace años que las ganancias son mínimas, más por los proyec­tos de obra como la línea 3 del tren ligero, la peatonalización de la avenida Alcalde, y re­cientemente, por la pandemia de coronavirus.

“No señor, mire, en sep­tiembre fue cuando regre­samos trabajar, estaba todo cerrado y pues regresamos y aunque no hubo el grito ni nada pues hemos ido sacan­do lo que se puede. Somos comerciantes y tenemos que salir adelante, mire yo tengo 43 años aquí en el puesto, tengo 61 años de edad, y hay que sacar el dinero, yo no sé hacer otra cosa más que hacer buñuelos y venir aquí”, dijo.

Y agregó: “Mire tardamos seis años con lo del tren, pura tierra y casi nada de ventas, ahora esto de la pandemia y bien solo, hemos ido aguan­tando como se ha podido (…) Pero sí, los lugares pues están caros, cobran aquí tres mil 600 pesos al mes, a nosotros porque somos de la tercera edad nos cobran con descuen­to, pagamos mil 800, ya es menos, pero de todos modos es algo que a veces pues no se puede sacar, por eso pues sí nos gustaría decirle al pre­sidente a Ismael del Toro que nos ayude, que no se olviden de nosotros, que ojalá y nos dejaran más barato, así tam­bién pues para ponernos al corriente”.

Desde nueve peos se pue­de disfrutar de uno delos tra­dicionales buñuelos de este barrio, algo que le identifica como una de las riquezas gas­tronómicas de Guadalajara, la ciudad capital.