Salvador Cienfuegos, el encubridor de crímenes de lesa humanidad

Por Rosalía Vergara

El 20 de septiembre del 2018, en el ocaso de su mandato y en medio de escándalos y acusaciones de flagrantes violaciones a los derechos humanos por parte de las fuerzas armadas de México, Cienfuegos Zepeda, como titular de la Sedena, recibió en Washington un premio por su “liderazgo en la defensa hemisférica”/Foto: Cortesía

El 20 de septiembre del 2018, en el ocaso de su mandato y en medio de escándalos y acusaciones de flagrantes violaciones a los derechos humanos por parte de las fuerzas armadas de México, Cienfuegos Zepeda, como titular de la Sedena, recibió en Washington un premio por su “liderazgo en la defensa hemisférica”/Foto: Cortesía

Octubre 16, Ciudad de México (apro).– El exsecre­tario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos Zepeda (2012-2018), jugó un papel importante en el sexe­nio de Enrique Peña Nieto, en la matanza en Tlatlaya y la desaparición de los 43 nor­malistas de Ayotzinapa.

Con 72 años de edad, el extitular de la Sedena dete­nido en Estados Unidos, co­menzó su carrera en el Ejér­cito el 23 de enero de 1964. Cursó sus estudios en el Co­legio de la Defensa Nacional y obtuvo el grado de Maestro en Administración Militar para la Seguridad y la Defen­sa Nacional y cursó estudios de licenciatura en la Escuela Superior de Guerra.

Nació el 14 de junio de 1948 en la Ciudad de México e ingresó la Ejército el 23 de enero de 1964. Estuvo activo durante 54 años.

Fue oficial mayor de la Sedena, inspector y contralor general del Ejército y Fuerza Aérea, comandante de la VII Región Militar en Chiapas, co­mandante de la I Región Mili­tar en la Ciudad de México, comandante de la IX Región Militar en Guerrero, coman­dante de la V Región Militar en Jalisco, comandante de la 15/a Zona Militar en Jalisco, comandante de la 14/a Región de Infantería de Jalisco.

También fue subjefe de Doctrina Militar del Estado Mayor de la Defensa Nacio­nal, subdirector general del Registro Federal de Armas de Fuego y Control de Explosi­vos y jefe de la Sección Ter­cera del Estado Mayor de la Defensa Nacional.

Se desempeñó como di­rector del Heroico Colegio Militar, como director del Centro de Estudios del Ejérci­to y Fuerza Aérea Mexicanos, comandante del Cuerpo de Cadetes del Heroico Colegio Militar y jefe de la Sección Pedagógica del Heroico Cole­gio Militar.

Obtuvo Condecoraciones de Perseverancia institucio­nal, extraordinaria, especial, de primera hasta quinta Clase, de Perseverancia por la pa­tria, al Mérito facultativo de primera y segunda Clase, al Mérito Docente y Legión de Honor.

El 20 de septiembre del 2018, en el ocaso de su man­dato y en medio de escándalos y acusaciones de flagrantes violaciones a los derechos hu­manos por parte de las fuerzas armadas de México, Cienfue­gos Zepeda, como titular de la Sedena, recibió en Washington un premio por su “liderazgo en la defensa hemisférica”.

Otorgada por el Centro para Estudios de la Defensa Hemisférica William J. Perry por su contribución a la segu­ridad estratégica del continen­te, la presea le fue entregada por Sergio de la Peña, subse­cretario de Defensa Adjunto para Asuntos del Hemisferio Occidental del gobierno del presidente de Estados Unidos, Donald Trump.

Los escándalos de Cienfuegos

La madrugada del 30 de junio de 2014, ocho militares del 102 Batallón de Infantería, a bordo de un vehículo oficial, circulaban por la carretera De­deral número 2. Habían sido incorporados por el coman­dante en jefe de las Fuerzas Armadas, el presidente Enri­que Peña Nieto, al Operativo “Seguridad Mexiquense” para combatir al narcotráfico.

Esa noche se detuvieron en una bodega en obra negra, sin puertas, en la comunidad San Pedro Limón, municipio de Tlatlaya, Estado de México. Se registró un enfrentamiento entre militares y personas ar­madas que, según versiones, se rindieron.

Sin embargo, casi al ama­necer, más militares llegaron al lugar, obligaron a los dete­nidos a hincarse, decir su apo­do, edad y ocupación antes de ejecutarlos. Se contaron 22 cuerpos, según versiones de testigos de los hechos.

Cienfuegos Zepeda trató de ocultar un crimen de lesa humanidad, pero las presio­nes del gobierno de Estados Unidos lo orillaron a admitir que los militares a su cargo cometieron graves actos con­tra el derecho humano inter­nacional.

Desde el teniente encarga­do hasta Cienfuegos Zepeda ocultaron las ejecuciones ex­trajudiciales, y aunque des­pués aceptó que los militares cometieron exesos, no quiso investigar ni castigar a los responsables, solo removió al comandante del Batallón, el coronel Raúl Castro Aparicio, y le quitó mando operativo al comandante de la 22 Zona Militar, el general de brigada José Luis Sánchez León.

En cuanto a los 43 desapa­recidos de Ayotzinapa, aun­que no existe aun evidencia clara sobre la participación de miembros del Ejército duran­te la noche del 26 y la madru­gada del 27 de septiembre, cuando policías municipales desaparecieron a los estu­diantes, Cienfuegos Zepeda hizo una defensa intensa del 27 Batallón de Infantería des­tacado en Iguala, pues no es­tuvo de acuerdo en que fueran interrogados como recomen­dó la Comisión Interamerica­na de los Derechos Humanos (CIDH), en 2015.

“No me queda claro ni puedo permitir que interro­guen a mis soldados que no cometieron hasta ahorita ningún delito. ¿Qué quieren saber? ¿Qué saben mis sol­dados? Está todo declarado. Yo no puedo permitir que a los soldados los traten como criminales, los quieran inte­rrogar para posteriormente hacer sentir que tienen algo que ver y no apoyarlos”, ale­gó entonces.

Publicado en: Pagina 24 Jalisco

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