No tienen ni la capacidad ni la voluntad para investigar: Periodistas
Darwin Franco Migues, Alejandra Guillén y Diego Petersen Farah expusieron el grave panorama en el webinar “El regreso del infierno: los desaparecidos que están vivos”

Voces reconocidas con el Premio Jalisco de Periodismo coincidieron en que las autoridades de los tres niveles de gobierno minimizan el grave problema de las desapariciones. No son capaces de investigar más allá de las fosas, en cerros, rancherías o pueblos donde muchas de estas personas viven y son explotadas sexualmente u obligadas a trabajar para el crimen organizado/Foto: Cortesía
El fenómeno de los desaparecidos no ha sido lo suficientemente dimensionado por el Estado mexicano, y no tiene las capacidades ni la voluntad para investigar más allá de las fosas, en cerros, rancherías o pueblos donde muchas de estas personas están vivas, explotadas sexualmente u obligadas a trabajar en actividades ilícitas.
Coincidieron los periodistas Darwin Franco Migues, Alejandra Guillén y Diego Petersen Farah, durante su participación en el webinar “El regreso del infierno: los desaparecidos que están vivos”, convocado por el Comité Organizador del Premio Jalisco de Periodismo (PJP) 2020, y moderado por la periodista Claudia Rebeca Reynoso.
Los tres comunicadores han sido reconocidos con este galardón, precisamente por temas relativos a la violencia, la desaparición y la revictimización de las familias.
El doctor Darwin Franco Migues, también investigador de la Universidad de Guadalajara (UdeG), dijo que México ya supera las 74 mil desapariciones, y que las familias no presentan denuncias por desconfianza en la autoridad o porque quienes han participado en las desapariciones son militares o policías, y un ejemplo es lo ocurrido con los estudiantes de la Norma rural de Ayotzinapa.
“Jalisco, desde hace varios años, a pesar de que las autoridades han negado sistemáticamente este problema, en la realidad es el segundo Estado con más desaparecidos. En los registros de la Comisión Nacional de Derechos Humanos (CNDH) hay 2 mil 169 desaparecidos, la mayoría de éstos son jóvenes de entre 14 y 29 años. En el caso de las mujeres, entre 12 y 24 años”, explicó el Director del medio independiente Zona Docs.
Además, hay 38 mil 500 personas fallecidas no identificadas en los forenses, y en Jalisco más de 2 mil 300 personas fallecidas no identificadas, algunas en el Servicio Médico Forense (Semefo) y otras inhumadas en panteones municipales de Guadalajara y Tlaquepaque y, en el peor de los casos, la autoridad no sabe dónde están, dijo.
Franco Migues relató el caso de Óscar Eduardo Núñez, de 18 años, el cual documentó en un trabajo ganador del PJP 2019: tuvo que ser la madre de la víctima quien buscara, encontrara y explorara la fosa clandestina para hallar su cuerpo; y a la fecha, los autores de tal hecho y las autoridades omisas siguen impunes.
“El Gobierno de Jalisco tiene poco tacto y poca humanidad con las víctimas no identificadas, las tratan como objetos. Recuerden que cumplimos dos años de cómo el Estado hacinó a 322 cuerpos de personas no identificadas dentro de dos contenedores frigoríficos”, compartió.
La maestra Alejandra Guillén, quien ha colaborado en publicaciones como El Puente, El Informador, la revista Proceso, Desinformémonos, Magis y Máspormás en Guadalajara, calificó de “emergencia humanitaria” lo que pasa en México, y que el Estado tiene responsabilidad. Se refirió al reportaje que realizó en mancuerna con Diego Petersen Farah, en el que documentaron la esclavización.
“Las autoridades no ofrecen un análisis de contexto de por qué desaparecen las personas, quiénes son, por qué no se están identificado los cuerpos en el Semefo, y es aquí donde el periodismo trata de explicar ante toda esta ceguera”, destacó.
Recordó que en 2017 la Fiscalía General del Estado (FGE) realizó una rueda de prensa para anunciar el hallazgo de personas desaparecidas que estaban esclavizadas por delincuentes en la sierra de Huisculco, en el municipio de Tala.
“La información está desagregada, y si dan seguimiento a las notas se darán cuenta de que, en cada caso que se anuncia, se puede hacer una gran investigación, porque no nos están diciendo más. Lo que justifican en las ruedas de prensa es que no nos pueden dar muchos detalles porque no hay información, y quédense con la duda, aunque sea un concepto casi de guerra”, explicó, para luego recomendar a los estudiantes de periodismo que ahí tienen una ventana de oportunidad para investigaciones periodísticas.
Dicha rueda de prensa llamó la atención de Petersen Farah, quien platicó con Guillen. Fueron las periodistas Érika Kuru y Marcela Turati quienes los acompañaron durante la primera visita al pueblo, y en cada visita fueron construyendo fuentes confiables y algunos familiares de víctimas les dieron entrevista.
Alejandra Guillén dijo que hay personas desaparecidas que están vivas, y por eso se les tiene que buscar. Ésa es una de las distintas expresiones, causalidades y motivaciones para desaparecer a personas. “El demostrar esto nos llamó la atención para decir, esto hay que seguirlo, hay que investigarlo”, agregó.
Explicó que hace falta que los jueces dejen entrar a los periodistas a las audiencias de los juicios orales, ya que las declaraciones de los implicados pueden ayudar a esclarecer otros casos.
Denunció que en varias regiones de Jalisco continúa la presencia de grupos delictivos que han sometido a la población.
El periodista Diego Petersen Farah, Jefe de Edición del diario El Informador, señaló que en los 33 años que lleva en este oficio, el reportaje en mancuerna con Alejandra Guillén ha sido el más complicado de su carrera. Respecto a las cifras, recordó que en el sexenio presidencial de Felipe Calderón, el periodista Mario Muñoz de Loza solicitó información a todas las procuradurías del país, y en esa época documentó más de 26 mil desaparecidos.
El problema de la desaparición es que hay una víctima que es el desaparecido y hay otra gran víctima: la familia, porque no sabe cuál es el paradero. El duelo es mucho más largo y mucho más incierto, no hay un sitio final, sino una especie de limbo; no hay muerte, tampoco hay vida. Es una especie de limbo donde están los desaparecidos. Y segundo, la doble victimización por parte del Estado.
Dijo que las autoridades esperaban que fuera un fenómeno pasajero, y no tienen capacidad de respuesta; además de que la desaparición trae problemas legales subsecuentes, por el patrimonio de las víctimas, hipotecas o la suspensión de la seguridad social de sus familiares.
“¿Y qué pasa cuando la autoridad que controla los territorios es la delincuencia? El Estado renuncia a controlar el territorio y el crimen impone la ley. Las desapariciones entonces se dan en un contexto en el que el Estado es víctima y victimario. El Estado está obligado a hacer la investigación, pero en convivencia con el crimen”, afirmó Petersen Farah, quien fue Subdirector del diario Siglo 21, director del periódico Público, colaborador del diario El País y de la revista Nexos.
Agregó que las desapariciones también se realizan para nutrir a ejércitos de la delincuencia; por ello, los desaparecidos no sólo deben ser buscados en fosas, sino en cerros y rancherías.
