Derecho a la vida, el más sagrado de los derechos: Especialistas

Expertos en seguridad pública de la Universidad de Guadalajara debatieron acerca de los retos de la seguridad pública durante la pandemia por COVID-19; coincidieron en que además de trabajar por evitar contagios, los gobiernos estatal y municipales deben garantizar la tranquilidad de los ciudadanos durante esta crisis sanitaria/Foto: Cortesía

Expertos en seguridad pública de la Universidad de Guadalajara debatieron acerca de los retos de la seguridad pública durante la pandemia por COVID-19; coincidieron en que además de trabajar por evitar contagios, los gobiernos estatal y municipales deben garantizar la tranquilidad de los ciudadanos durante esta crisis sanitaria/Foto: Cortesía

La pandemia por COVID- 19 es la principal amenaza a la seguridad nacional mexi­cana, y las autoridades de Ja­lisco deberían de priorizar las estrategias para salvaguardar las vidas humanas antes que otros temas, afirmó este vier­nes el especialista en seguri­dad pública y académico de la Universidad de Guadala­jara (UdeG), doctor Marcos Pablo Moloesnik.

Durante el webinar “CO­VID-19: El futuro de la se­guridad pública”, organizado por esta Casa de Estudio y Jalisco a Futuro, el investi­gador del Departamento de Estudios Políticos, adscrito al Centro Universitario de Cien­cias Sociales y Humanidades (CUCSH), dijo que el tema prioritario de la seguridad es la atención de la contingencia sanitaria, porque “el derecho a la vida es el más sagrado de los derechos humanos”.

Señaló que la otra pande­mia es “la violencia homicida criminal”, pues 70 por ciento de los asesinatos son cometi­dos por el crimen organizado en una entidad en la que el Cártel Jalisco Nueva Gene­ración (CJNG) tiene una pre­sencia importante.

En medio de la crisis hu­manitaria “sin parangón” y la violencia, el gobierno estatal ha establecido como priori­dad la reforma policial y ha dejado de lado la política de prevención de contagios, per­mitiendo que el transporte público circule lleno de per­sonas, muchas de ellas sin cu­brebocas, y que en las oficinas gubernamentales se permita la presencia de personas sin la distancia mínima de seguri­dad, denunció el especialista.

El académico del Cen­tro Universitario de Ciencias Económico Administrativas (CUCEA), doctor Willy W. Cortez, consideró que esta reforma sí es necesaria no sólo en Jalisco, sino en todo el país, pues hay dos mil 500 municipios con características heterogéneas, donde no hay un criterio único en la profe­sionalización de los elemen­tos de seguridad.

Destacó que en la Encues­ta Nacional de Victimización y Percepción sobre Seguridad Pública, la policía municipal y los agentes de tránsito son los peor evaluados en térmi­nos de confianza y niveles de corrupción, lo que hace que el poder de disuasión que tienen estas corporaciones sean mí­nimas ante potenciales delin­cuentes.

Añadió que para que el efecto disuasivo de las poli­cías municipales sea efectivo “tiene que haber certeza y tie­ne que ser rápido, y en estos dos elementos tienen mucho que ver el Ministerio Público y el Sistema de Justicia Penal, instancias que también tienen problemas que posiblemente no tienen solución en el corto plazo”, subrayó Cortez.

La académica del Depar­tamento de Estudios en Edu­cación del CUCSH, doctora María Eugenia Suárez de Ga­ray, se refirió a la violencia ejercida contra las mujeres en la entidad y todo el país, una condición que está “ínti­mamente ligada” con las des­igualdades sociales.

Subrayó que mientras mu­chos sectores sociales han entendido que éste no es un problema que compete úni­camente a la intimidad de las personas, sino que es un pro­blema social, la respuesta po­lítico-institucional en Jalisco no lo ha atendido de manera integral.

La periodista y académica del Departamento de Sociolo­gía del CUCSH, maestra Ale­jandra Guillén, habló de los desaparecidos en México, un problema que prevalece des­de la década de los 60, pero que se ha agudizado de diez años para acá.

Dijo que el crimen orga­nizado ha penetrado a los pueblos más recónditos de la sierra de estados muy desfa­vorecidos como Guerrero y Chihuahua, y han sometido a los campesinos para obligar­los a cultivar para ellos. Ade­más, existe el temor, entre las organizaciones sociales, de que ésta sea una manera de operar que se pueda extender a todo el país.

“El problema de las des­apariciones es que todos los gobiernos, los pasados y los actuales, tratan de invisibi­lizar y de decir que vamos mejorando en seguridad, pero ¿cómo vamos a mejorar si te­nemos más de 70 mil perso­nas desaparecidas en México, diez mil de ellas en Jalisco, y sin una claridad sobre cuál es el horizonte para detener este problema?”, concluyó.