“No hay trabajo y hay que llevar el pan a la mesa”

Por Rafael Hernández Guízar

Calandrieros del centro tapatío, como Rafael Méndez, están a la espera de que en el ayuntamiento tapatío les den la autorización para regresar a sus actividades, mientras tanto se desempeñan en otros trabajos para poder subsistir/Foto: Francisco Tapia

Calandrieros del centro tapatío, como Rafael Méndez, están a la espera de que en el ayuntamiento tapatío les den la autorización para regresar a sus actividades, mientras tanto se desempeñan en otros trabajos para poder subsistir/Foto: Francisco Tapia

Ante la crisis de la pande­mia de coronavirus, muchos de los calandrieros ya optaron por buscar un nuevo oficio pues no sólo no pueden ejer­cer el suyo, sino que además no tienen para alimentar a sus familias.

Rafael Méndez Barajas, el presidente de la Asociación de Choferes de Carruajes de Alquiler –calandrias–, uno delos que hasta hace unos meses dio una férrea batalla legal y social por la perma­nencia de las calandrias en el centro de la ciudad, lamentó que al momento no les per­mitan trabajar por la crisis sa­nitaria, razón por la cual han tenido que optar por activida­des adicionales.

En su caso particular, ha optado por ser chofer de au­tobuses turísticos, con esto logra darle sustento a su fa­milia, incluidos los caballos con los que jala su calandria, por ello, están a la espera de que en el ayuntamiento tapa­tío, les de la autorización para regresar a sus actividades.

“Según eso ya se hizo una revisión de caballos y posi­blemente en 15 días se reac­tive, pero mientras andamos haciendo la lucha para que los caballos y nosotros coma­mos, porque está muy difícil la situación. Los demás andan pasándola mal porque es muy difícil agarrar trabajo”, dijo.

–¿Y el presidente munici­pal qué les dice al respecto?

–Pues hay algunos com­pañeros que han hablado, que se han acercado pero les dijeron que esto sería lo último en activarse porque esto es turístico y entonces pues vendría más gente y es lo que no quieren, no quie­ren que venga mucha gente. Ahorita ni las eléctricas ni las de caballos. Es nuestro trabajo de toda la vida y es­peramos que pronto se pue­da resolver esta situación.

Ante esta situación, tanto los calandrieros que usaban caballos para jalar sus carrua­jes, como aquellos que opta­ron por las eléctricas que les dio en comodato el ayunta­miento tapatío han cambiado de oficio de momento.

“Ya como sabes, dese hace tiempo al no haber patrocina­dor para seguir haciendo las calandrias eléctricas pues van a seguir las de caballos. Hay al momento 39 de caballos en toda la ciudad, más que nada en el centro de la ciudad, en San Juan de Dios, en Plaza Guadalajara, El Museo”.

Al ser el oficio de calan­driero una tradición que se ha pasado de generación en gene­ración, y el modo de sustento que siempre han ejercido, los choferes de estos carruajes esperan que las autoridades permitan la implementación de medidas de seguridad sani­taria que les ayude a ofrecer de nuevo sus servicios pues se trata de uno de los principales atractivos de Guadalajara.