Expertos revisan estragos de la pandemia en el ámbito laboral:

La digitaliza­ción del trabajo ya es una rea­lidad que llegó para quedarse

La digitaliza­ción del trabajo ya es una rea­lidad que llegó para quedarse

La incertidumbre por lo que ocurrirá en materia de empleos es una cuestión que preocupa a todos los secto­res productivos del mundo. Y sobre esto trató el webinar “COVID-19: La crisis y el futuro del trabajo”, realizado por la Universidad de Guada­lajara y transmitido por Canal 44 y las redes sociales de esta casa de estudios.

En esta sesión participa­ron especialistas en mate­ria de economía y empleos, quienes compartieron que en la nueva normalidad sí habrá trabajo, pero que se adecuará a la automatización, a la dis­tancia y muy probablemente en condiciones precarias.

Alfredo Hualde Alfaro, in­vestigador de El Colegio de la Frontera en Tijuana, México y miembro del Sistema Nacio­nal de Investigadores (SNI), expresó que a partir del con­finamiento las empresas harán cambios.

“Lo que se puede esperar a mediano plazo, pues hay cier­tas tendencias en los merca­dos de trabajo, es que se están acelerando procesos de auto­matización, derivado de re­formular los espacios, turnos, transporte (para evitar que tra­bajadores sufran riesgos sani­tarios), que suponen un gasto para las empresas”, indicó.

A la par, dijo, la digitaliza­ción del trabajo ya es una rea­lidad que llegó para quedarse. “Miles de teleoperadores tra­bajan ya desde sus domicilios. Hemos visto en las calles a re­partidores de comida y otras cosas que forman parte de esta nueva economía”, sostuvo.

“Los empleos de diseñar contenidos, videos, conec­tar gente y plataformas, así como empleos de medicina y telemedicina, son nichos de trabajo que estarán a la alza”, informó. Sin embargo, refirió que son nuevos trabajos, mas no nuevos empleos, porque en varios de éstos “están ausen­tes las prestaciones, el salario regular y la jornada regular; se puede trabajar a muchas o pocas horas”.

Por tal motivo, el investi­gador aseguró que habrá una tendencia hacia una precari­zación en las condiciones de trabajo.

Tambaleante situación para los menos preparados

Quienes tienen una menor preparación para las exigen­cias de los nuevos puestos de trabajo se la verán más difí­cil, aseguró Jordi Planas Coll, profesor emérito de la Univer­sidad Autónoma de Barcelona y profesor invitado en el De­partamento de Políticas Públi­cas, del Centro Universitario de Ciencias Económico Ad­ministrativas (CUCEA).

“La pandemia está acele­rando cambios que ya habían empezado hace décadas. Hay cosas que van a desaparecer  porque serán sustituidas por la automatización, y eso deja­rá sin trabajo a gente que tie­ne como característica un bajo nivel de estudios”, manifestó.

Expresó que esa gente ten­drá que formarse, ya sea ac­tualizándose o cambiando de trabajo. “Los que tienen un nivel de estudios alto no ten­drán problema en hacer lo que haga falta para actualizarse”, indicó.

Planas Coll destacó que en México habrá un desafío en materia educativa, porque ahora los programas educati­vos deberán de estar alineados a lo que las áreas productivas exigirán; el reto mayor es para quienes no tienen formación y posibilidades.

Sobre este tema coincidió José Navarro Cendejas, pro­fesor investigador del Depar­tamento de Políticas Públicas del CUCEA y miembro del SNI, quien ahondó sobre el futuro de los nuevos egresa­dos universitarios.

“Hay que admitir que hay alta carencia sobre cómo les está yendo a los jóvenes en el mercado tras la univer­sidad. La base con la cual comparar (lo nuevo) es dis­perso. La deuda que tene­mos es elaborar un sistema de información de transición entre universidades y el mer­cado de trabajo”, dijo.

Explicó que el futuro es tan incierto como el hecho de que Airbnb, una empresa digital que había revolucio­nado la forma de hospedar­se en el mundo de una for­ma tan rápida, ahora está al borde del colapso. Entonces, qué es lo que se debe ense­ñar en las aulas, cuestionó el investigador.

“La pérdida de empleos en México es inédita y no ha­bíamos tenido desempleo tan alto –abundó Navarro Cen­dejas–. Los jóvenes que se incorporarán al mercado lo harán en situaciones de ma­yor competencia con quienes van saliendo de la universidad y con quienes han perdido su empleo por la pandemia”.

Exhortó a las escuelas a flexibilizar el currículo. “Las universidades tienen que for­mar a los jóvenes en un am­plio abanico que les permita enfrentar crisis como la que está ocurriendo”.

Los más vulnerables en Jalisco

Por su parte, María Isabel Enciso Ávila, profesora in­vestigadora de UDGVirtual y miembro del SNI, presentó un panorama sobre los sectores sociales que resultarán más afectados en la nueva norma­lidad, en términos de pérdida de empleo.

“Hay cuatro grupos en ries­go o vulnerables: las personas menos calificadas, que son las primeras en irse y las últimas en recuperarse, a este grupo hay que visibilizarlo. Quienes tienen contratos temporales, donde no hay obligación para una recontratación, que es el sector de jóvenes de este sec­tor formal”, detalló.

“Quienes prestan servicio social; son aquellos que tam­bién salen inmediatamente. Y los que se quedan, pues se les aumentan las tareas, respon­sabilidades y a los que los je­fes piden que sean multitask; todo eso vuelve sus trabajos más precarios”, compartió.

En cuanto a los sectores productivos más azotados en Jalisco tras la crisis de la pan­demia, enumeró al turismo, las personas involucradas en el arte y el entretenimiento, y servicios de alojamiento y ali­mentación.