El caso está lleno de irregularidades, advierten

La recomendación pone en evidencia que personal de la fiscalía, del IJCF, policías de Mezquitic, así como personal médico de Huejuquilla el Alto, violaron el derecho de la víctima a un debido proceso, “al no realizar las primeras investigaciones presumiendo” un feminicidio”

Por Gloria Reza M.

Tuapurie-Santa Catarina Cuexcomatitlán, municipio Mezquitic, en la zona donde ocurrió el feminicidio de una mujer wixárika a manos de su esposo/ Foto: Facebook

Tuapurie-Santa Catarina Cuexcomatitlán, municipio Mezquitic, en la zona donde ocurrió el feminicidio de una mujer wixárika a manos de su esposo/ Foto: Facebook

(apro).- La Comisión Es­tatal de Derechos Humanos (CEDHJ) enmendó la plana a seis instancias de gobierno por haber calificado como suicidio la muerte de una mujer wixá­rika, cuando, con base en los indicios de prueba recabados, se trató de un feminicidio.

El 1 de abril, la hermana de la víctima presentó una queja ante la CEDHJ, y narró que el 3 de marzo, el cuerpo de la mujer que vivía en el rancho El Bajío, comunidad de Santa Catarina Cuexcomatitlán fue hallado colgado de un árbol que está en el patio de su casa.

Señaló que su hermana era violentada de forma física, psicológica y económica por su marido, y que era común que la sacara de la casa para castigarla, cuando según él, hacía algo que le molestaba. Incluso dijo que ella, estando embarazada, se quedaba hasta por cuatro horas sentada en una piedra, hasta que a su pa­reja se le pasaba el coraje.

El marido aseveró ante la autoridad que la mujer se ha­bía suicidado, a pesar de que había indicios de desorden y un rastro en la tierra como si el cuerpo hubiera sido arrastra­do. Además, la víctima tenía en sus manos restos de masa, al parecer porque estaba tor­teando.

La quejosa informó que la autoridad entregó el cuer­po de su hermana al siguiente día, y le aseguraron que fue un suicidio. También, le die­ron la ropa de la víctima y la pañoleta que la sujetaba al ár­bol, objetos que de acuerdo a sus usos y costumbres fueron quemadas, por lo que se per­dieron pruebas para el acceso a la justicia.

Tras investigar, la CED­HJ encontró que no hubo una adecuada cadena de custodia, no se acordonó el área, no se investigó sobre la violencia de género que vivía la víc­tima, no se entrevistó a los testigos con traductores ofi­ciales como marca el proto­colo cuando se involucran a comunidades indígenas.

A la vez, el organismo se percató que existió un acuerdo entre el agente del ministerio público de Huejuquilla el Alto y el perito en criminalística del Instituto Jalisciense de Cien­cias Forenses (IJCF) para alte­rar la solicitud de los primeros exámenes y peritajes para jus­tificar que sí los habían solici­tado conforme al protocolo de feminicidio.

Una irregularidad más es que el médico de Huejuquilla el Alto que está comisionado al IJCF, simuló realizar la necrop­sia, “lo que hace evidente su desconocimiento sobre la Guía técnica con perspectiva de gé­nero para la elaboración de ne­cropsias en casos de muertes violentas de mujeres emitido por el propio instituto”, se lee en la recomendación.

En la supuesta necropsia, el médico tuvo la asistencia de una persona que no está acreditado ante el IJCF como perito, y el ayuntamiento de Huejuquilla el Alto tampoco tiene relación con él, lo que corrobora que estuvo presen­te sin las credenciales que le identificaran como servidor público.

A los 42 días, se hizo una nueva necropsia que confirmó la simulación de la primera. Un dato más es que el 4 de marzo pasado, el ministerio público mandó al perito en criminalís­tica un mensaje para indicarle que la carpeta de investigación era “no judicializable”, ya que se había determinado que se trataba de un suicidio.

La CEDHJ recalcó que la recomendación pone en evi­dencia que personal de la Fis­calía del Estado, del IJCF, po­licías de Mezquitic, así como personal médico de Huejuquilla el Alto, violaron el derecho de la víctima a un debido proce­so, “al no realizar las primeras investigaciones presumiendo” un feminicidio, “con enfoque diferenciado y especializado que el caso requería”, al tratarse de una mujer indígena y por la condición de pobreza extrema en la que vivía.

La recomendación está di­rigida a la Fiscalía del estado, el IJCF, a los alcaldes de Hue­juquilla el Alto y de Mezquitic, la Fiscalía Anticorrupción y la Comisión Ejecutiva Estatal de Atención a Víctimas para que exista una reparación integral, y se establezcan medidas de no repetición.