Deben trabajar con sentido de fraternidad, llama Mauricio Merino
Por Elizabeth Ríos Chavarría

El académico Mauricio Merino presentó un decálogo que aborda la gobernanza bajo los ejes rectores de fraternidad y solidaridad con que se debe ayudar a la ciudadanía, para que se garanticen derechos básicos como acceso a la salud, la educación y al empleo, esto de cara a la crisis económica que se avecina por la contingencia sanitaria/Foto: Cortesía
La situación que se vive por la pandemia en todo el país está mal, sin embargo, empeorará los siguientes años si no se toma conciencia de la situación y las autoridades se comienzan a hacer cargo de lo que les toca, priorizando siempre a los ciudadanos, señaló el académico Mauricio Merino.
El experto habló sobre los problemas que se viven en el país de cara a la contingencia suscitada por el COVID-19, y cómo es que aspectos como lo son la inseguridad y los problemas económicos se agravarán si no se aplica un sentido de fraternidad para salir adelante de la situación.
Como parte de su conferencia magistral “Gobernanza y Gestión Pública”, que impartió ayer por la mañana, refirió que el aspecto económico es preocupante, por cómo las cifras han dado cuenta de una caída considerable del PIB.
Dijo que en el escenario más “positivo” para finales del año sólo se registrará un decremento de 10 puntos, por lo pugnó por dejar la polarización política a fin de entrarle estrategias -desde todos los niveles- que de verdad palien las afectaciones suscitadas y que están por venir.
Manifestó que debido a la falta de una política fiscal adecuada, el tema de la recaudación se verá severamente afectado, lo cual aunado a la pérdida de empleos –un millón formales de acuerdo al IMSS– y a los 12 millones de personas que dejaron de percibir ingresos, temas como el de la deuda pública generarán que para el siguiente año no se tenga el presupuesto suficiente para operar.
“La relación del peso de la deuda, respecto a los ingresos totales, pues va a aumentar hasta el 65 por ciento, de manera que el gasto programable pues en el mejor de los casos será del 35 por ciento de la capacidad total de gasto del estado mexicano en su conjunto”.
Al no haber nuevos empleos ni crecimiento de la economía, vaticinó, se comenzará a agravar el descontento social, lo cual orillará a que muchas personas salgan a las calles a buscar dinero a como dé lugar y por ende que la inseguridad aumente exponencialmente.
Por ello, presentó un decálogo respecto a cómo desde la gobernanza se tiene que actuar, cuyo eje principal es la fraternidad y solidaridad con que se debe ayudar a la ciudadanía, para que se garanticen los derechos básicos como la salud, educación y al empleo.
En él, también pugnó por una reconversión de los empleos, pensado en la persona quien lo obtendrá; reformar el federalismo; así como renovar la política electoral, y los sistemas de justicia y seguridad.
