Los que aún trabajan, se ven impedidos de adquirir materias primas

Es urgente que las autoridades determinen la forma en que adultos mayores también tengan una vida normal, pues muchos son confinados por familiares y otros son discriminados por comercios

Por Rafael Hernández Guízar

Ahora incluso com­prar víveres se ha vuelto una misión casi imposible para los adultos mayores/Foto: Archivo Página 24 Zacatecas

Ahora incluso com­prar víveres se ha vuelto una misión casi imposible para los adultos mayores/Foto: Archivo Página 24 Zacatecas

Los adultos mayores han quedado relegados ante las medidas sanitarias para en­frentar el coronavirus, no pueden entrar a los supermer­cados.

Fausto Rodríguez He­rrejón, un adulto mayor de 65 años de edad que trabaja como artesano en el centro de la ciudad, lamento que en la mayoría de los lugares, los locales comerciales, les han prohibido el paso.

Ahora ni siquiera puede comprar los materiales para producir las artesanías que le ayudan a ganarse el pan de cada día, hace dos días le negaron la entrada al Mag­no Centro Joyero ubicado en la Plaza Tapatía, sólo por  su edad.

“Yo iba a comprar un poco de alambre y otras cosas aquí en el centro joyero, y no me dejaron entrar. Ahí forman a la gente como animales, su­puestamente por esta enfer­medad –el coronavirus–, pero lo que incomoda es el racismo extremo (sic) que están in­culcando a la gente hacia los adultos mayores, eso es algo muy incómodo. Intento entrar y me dicen que hay un letrero enorme que dicen que adultos mayores después de 60 años no pueden entrar que por su propia seguridad; pues cuál seguridad, ni modo que uno por su edad vaya infectar a la gente, eso es algo incómodo y es algo ilógico”.

Pero fue más allá: “Tan­to uno no tiene necesidad de ciertas cosas porque una per­sona adulta, y uno necesita trabajar, y si uno va a com­prar cosas eso es para activar su negocio de uno, y pues sa­len con eso, pues no se vale, además hay personas como yo que estoy solo, que vivo solo, que no tengo quien vaya a comprarme las cosas”, dijo.

–¿Usted se sintió discrimi­nado?

–Totalmente. No es cómo­do, o sea que al rato por ser adulto mayor ya no nos van a querer dejar trabajar, entonces nos vamos a morir de ham­bre, eso es algo ilógico, eso es empezar este enfermo del ce­rebro no deben de estar gene­rando esta situación, porque sí, es un racismo extremo.

–¿Qué le diría a las auto­ridades?

–A las autoridades les di­ría que están sumamente mal, porque están creando un pá­nico, y en realidad ese pánico lleva a los extremos a la gen­te, porque el pánico baja las defensas de las personas, y a lo mejor sí con las defensas bajas la gente se va enfermar muy fácil, pero la realidad, puedo decir que eso está muy mal, en varias tiendas como Walmart por ejemplo tampo­co dejan entrar a los adultos mayores, así como eso, pues al rato ya no nos van a dejar ni subir a los camiones, ya no vamos a poder viajar ni hacer nada, Están sumamente mal.

Para Fausto, la situación se ha complicado sobrema­nera, pues ahora incluso com­prar víveres se ha vuelto una misión casi imposible, por lo cual hizo un llamado a las autoridades para que pueda replantearse la situación de los adultos mayores, y cómo solucionar sus necesidades básicas.