Ferieros protestan en el centro tapatío; no logran acuerdo con autoridades

Por Rafael Hernández Guízar

Con pancartas en mano, alrededor de 300 trabajadores de las ferias exigían al gobernador Enrique Alfaro Ramírez les permitiera regresar de inmediato a sus actividades laborales, pues tienen tres meses viviendo “como pueden”/Fotos: Francisco Tapia

Con pancartas en mano, alrededor de 300 trabajadores de las ferias exigían al gobernador Enrique Alfaro Ramírez les permitiera regresar de inmediato a sus actividades laborales, pues tienen tres meses viviendo “como pueden”/Fotos: Francisco Tapia

Se manifestaron ayer tra­bajadores de las ferias en el centro de Guadalajara, cerra­ron las calles y pusieron jue­gos mecánicos; exigían que los regresaran a trabajar de inmediato.

Al filo del mediodía, alre­dedor de 300 personas inicia­ron la protesta en los cruces de la avenida Juárez y la ca­lle Ramón Corona; de ahí se trasladó un contingente hacia el kiosco de la Plaza de Ar­mas, justo frente al Palacio de Gobierno, donde con pancar­tas en mano exigían al gober­nador Enrique Alfaro Ramí­rez les permitiera regresar de inmediato a sus actividades laborales.

Pablo Cuaxil, el represen­tante de los ferieros, dijo en entrevista con Página 24 que la única manera en que podrían retirar el plantón se­ría con la aprobación de liber­tad para regresar a trabajar.

“Pues imagínese, tenemos tres meses que no podemos trabajar, no tenemos dinero y nuestros ahorros pues ya se fueron, entonces aquí lo que estamos pidiendo es que se nos permita regresar de inme­diato a trabajar, esa es la úni­ca manera en la que vamos a poder levantar el plantón, de otra manera aquí nos vamos a quedar, y estamos pidiendo que se nos liberen varios pun­tos porque no tenemos ni para comer“, dijo.

Al sitio llegó el represen­tante de la Secretaría del In­terior del gobierno del estado para tratar de llegar a un arre­glo; sin embargo no hubo tal, debido a que no se les permi­tía regresar de inmediato a la posibilidad de instalar los jue­gos mecánicos y otros servi­cios que prestan los ferieros.

Pablo Cuaxil, el representante de los ferieros, dijo en entrevista que la única manera en que podrían retirar el plantón sería con la aprobación de libertad para regresar a trabajar, algo que tras cuatro horas de protesta no lograron obtener

Pablo Cuaxil, el representante de los ferieros, dijo en entrevista que la única manera en que podrían retirar el plantón sería con la aprobación de libertad para regresar a trabajar, algo que tras cuatro horas de protesta no lograron obtener

Debido a esto, empezó la protesta con el cierre de la vialidad. Con música a todo volumen, los indignados fe­rieros gritaban consignas en contra del gobernador Enri­que Alfaro Ramírez. Sin em­bargo, la protesta fue distinta a otras, pues colocaron juegos mecánicos e invitaban a la ciudadanía en general a que se subieran gratis, incluso advirtieron en ese momento que estaban dispuestos a co­locar una gran feria desde la avenida Federalismo hasta la calzada Independencia.

Tras casi tres horas de manifestación, de nuevo per­sonal del ayuntamiento de Guadalajara y el gobierno del estado acudieron con los manifestantes. Les ofrecieron una reunión con la Secreta­ría de Salud para realizar un protocolo que les permitiera regresar a trabajar. Sin embar­go, no hubo arreglo.

Detienen a manifestantes

Luego de cuatro horas del cierre de las vialidades, la po­licía vial empezó a retirar con grúas los vehículos que obs­truían el tránsito por avenida Juárez.

La Comisaría General de Seguridad Pública de Guada­lajara y la Secretaría de Segu­ridad del gobierno del Estado anunciaron ayer la detención de dos personas quienes pre­suntamente habrían agredido a golpes a una policía vial y un policía estatal.

En un comunicado girado por la Secretaría de Seguri­dad, se indicó que luego de fracasar el diálogo con los inconformes que mantenían cerrado el paso se inició el retiro de los vehículos, lo que provocó la gresca y por ende las presuntas agresio­nes.

Sin embargo, en dicha co­municación, se puso el nom­bre completo de los deteni­dos, algo que va en contra de la presunción de inocencia.