Ni sana distancia, ni gel antibacterial o cubrebocas…
Por Elizabeth Ríos Chavarría

Los vagones van llenos buena parte del día, y en el punto donde se trasborda, los usuarios se apiñan, dejando la sana distancia aparte, lo que es un foco de infección que la autoridad no se interesa en contener/Foto: Francisco Tapia
Pese a las “recomendaciones” de las autoridades estatales y municipales en torno a la pandemia, aspectos básicos como guardar la sana distancia, usar gel antibacterial y portar correctamente el cubrebocas, es algo que se ve cada vez menos en el tren eléctrico de Guadalajara.
Hace más de dos meses empezó la contingencia sanitaria por COVID-19, y a un par de semanas de que arrancara la reactivación de varios giros no esenciales, como parte de la fase 0, más gente ha tenido que salir a las calles y ello se ha visto más reflejado en este tipo de transporte masivo.
En un recorrido hecho por Página 24 se constató que estaciones del tren, especialmente las más concurridas como Juárez, Plaza Universidad y San Juan de Dios, el concepto de sana distancia simplemente no existe.
“Vente en horas pico y verás tú misma cómo se pone esto. San Juan de por sí recibe mucha gente por el mercado y el Macrobús. Los vagones van llenos y eso sí la autoridad no ve. Dicen que estemos separados pero ¿cómo hacerlo si el tren y los camiones van llenísimos?”, refiere Luisa, una usuaria.
También, y aunque en cada ingreso de las estaciones -al menos en su mayoría pues no en todos hay- usuarios pueden encontrar gel antibacterial, lo cierto es que no todos lo usan. Las prisas o el hastío con que la mayoría se moviliza hace no solo que ignoren el gel, sino que tampoco se preocupen por usar correctamente los cubrebocas, a pesar de que en estaciones como la de Juárez, algún que otro vigilante se encarga de exigir a gritos este requisito al ingresar.
De acuerdo a algunos de los vigilantes, cuando recién comenzó todo, y se hizo obligatorio el uso del cubrebocas, tenían que constatar el cumplimiento de la medida impidiendo el ingreso al usuario que no lo trajera, sin embargo, admitieron que esto se relajó porque en realidad son pocos a comparación del número de usuarios que transitan diariamente.
Por estación regularmente hay dos guardias, uno en cada sentido, y en estaciones más amplias como la de Juárez se contabilizan seis, además de los elementos al interior, que en general vigilan que todo marche en orden.
No obstante, ni con esta “vigilancia” o medidas se acatan las disposiciones, pues unos a las carreras toman gel, otros ni voltean a ver el contenedor, mientras un tanto más se coloca por protocolo el cubrebocas, antes de entrar, y muchas de las veces sin llegarse a tapar siquiera la nariz.
