En 15 meses endeudó a Jalisco hasta 2039

Coinciden sus amagos y sus golpeteos políticos con las fechas en que gestiona créditos y los obtiene. A este ritmo, el mandatario estatal superará el “cochinero” de Moreira en Coahuila

Por Arturo Rodríguez García

En un año tres meses, el gobernador de Jalisco gestionó 11 créditos simples y la mencionada obligación de corto plazo, que en suma compromete al estado con 21 mil 917 millones 361 mil pesos, la mayor parte a pagarse en 2039 pues, exceptuando $600 mdp, todo está comprometido a saldarse en 7 mil 300 días/Foto: Octavio Gómez

En un año tres meses, el gobernador de Jalisco gestionó 11 créditos simples y la mencionada obligación de corto plazo, que en suma compromete al estado con 21 mil 917 millones 361 mil pesos, la mayor parte a pagarse en 2039 pues, exceptuando $600 mdp, todo está comprometido a saldarse en 7 mil 300 días/Foto: Octavio Gómez

Mayo 2, Ciudad de México (apro).- El pasado 6 de abril, días antes de que el goberna­dor de Jalisco, Enrique Alfaro Ramírez, amagara con sacar a la entidad del pacto fiscal fe­deral, registró un crédito ante la Secretaría de Hacienda y Crédito Público (SHCP) por 600 millones de pesos.

A poco más de un año de iniciar su administración y en un periodo de 10 meses, comprendidos entre julio de 2019 y marzo pasado, el único gobernador del parti­do Movimiento Ciudadano ha contratado una deuda que asciende a casi 22 mil millo­nes de pesos y que se seguirá pagando durante 20 años, es decir, hasta 2039.

Los 600 millones, último monto acumulado a la me­gadeuda de Jalisco, fueron contratados el 18 de marzo (aunque registrados ante la Unidad de Coordinación con Entidades Federativas de la SHCP el 6 de abril), justo du­rante los días en los que Alfaro se ponía a la delantera de los gobernadores de oposición, señaladamente panistas, en la exigencia al gobierno federal para que adelantara medidas de contención ante los prime­ros casos de COVID-19.

El mandatario jalisciense inauguró así, con declaracio­nes, las posiciones opositoras a la gestión de la emergencia, adelantando la suspensión de actividades escolares y califi­cando de absurda la medida anunciada por el secretario de Educación, Esteban Moc­tezuma, y el subsecretario de Salud, Hugo López-Gatell, quienes fijaron como fecha de paro escolar el 20 de marzo.

En su cuenta de Twitter, Alfaro desafió aquel día: “Aún no hay ningún caso confirmado de #coronavirus en Jalisco, nada más que les duele que aquí sí tomemos las medidas preventivas”.

Sin embargo, fue el vier­nes 10 de abril cuando una declaración rebasó la simple exigencia de medidas y aun de recursos, al amenazar con romper el pacto fiscal federal.

“Nos sentimos muy orgu­llosos de ser mexicanos y de ser parte de una República. Pero ya basta de abusos. No­sotros compartimos la idea de que o se revisa el pacto fiscal o lo que va a generar este país es una realidad en la cual los estados que estamos aportán­dole más a la economía, ten­dremos que tomar una deci­sión en ese sentido”, dijo.

Incluso planteó que existía una ruta legal para hacerlo, dando a entender que el tema estaba estudiado e informaba que la postura tenía el con­senso del empresariado jalis­ciense.

Los gobernadores de Coahuila, Nuevo León y Ta­maulipas –el “Bloque del No­reste”– plantearon la revisión del pacto fiscal. El argumento es el mismo que han usado en los últimos 20 años, y en la re­unión que tuvieron el viernes 10 lanzaron también su exi­gencia de revisión a ese pacto, aunque sólo el nuevoleonés coincidió con el de Jalisco. A ellos le seguirían los manda­tarios emanados del Partido Acción Nacional (PAN) en exigencia de recursos.

Una reacción a eso, en Pa­lacio Nacional, se planteó el 16 de abril. En su conferencia matutina, el presidente An­drés Manuel López Obrador expuso que tenía buena rela­ción con todos los goberna­dores y que las diferencias eran naturales, pero había coordinación. Luego hizo una serie de “recomendaciones de manera respetuosa”:

“Que no, a la primera de cambio, recurran a créditos y se use como excusa la cri­sis (sanitaria y económica), porque no hemos dejado de enviarle a los estados sus participaciones; por eso, an­tes de recurrir al crédito, que hagan un esfuerzo de austeri­dad republicana, que le cueste menos al pueblo mantener al gobierno, esa es una fórmula, eso permite ahorros, y lo otro es que no haya corrupción”, expuso el mandatario federal.

El único que en esos días había endeudado a su estado era precisamente Alfaro. Y lo hizo en torno a las fechas de sus declaraciones más no­torias: contrató el crédito por 600 millones (una obligación de corto plazo prevista para pagarse en un año) el 18 de marzo, con BBVA Bancomer, en el contexto de sus reclamos por adelantar medidas sanita­rias, y lo registró en la SHCP el lunes 6 de abril, cuatro días antes de su amago de romper el pacto fiscal.

La megadeuda de Alfaro

En 15 meses el goberna­dor de Jalisco gestionó 11 créditos simples y la men­cionada obligación de corto plazo, que en suma compro­mete a su estado con 21 mil 917 millones 361 mil pesos, la mayor parte a pagarse en 2039 pues, excepto los 600 millones más recientes, todo está comprometido a saldarse en 7 mil 300 días.

Un parámetro: la mega­deuda de Coahuila, durante la administración de Humber­to Moreira, fue un escándalo por solicitar créditos por 35 mil millones de pesos en seis años; Alfaro llevaba 15 meses en la gubernatura cuando ya acumuló casi los 22 mil mi­llones mencionados.

El monto de la deuda alfa­rista, según información ob­tenida mediante una consulta al Registro Público Único de Financiamientos y Obligacio­nes de Entidades Federativas y Municipios, se contrató en un periodo de ocho meses, comprendidos entre julio de 2019 y marzo pasado, aunque en realidad la mayor parte fue firmada el 26 de julio de 2019, fecha en la que consi­guió nueve contratos por un monto total de 19 mil 434 mi­llones 780 mil 704 pesos.

Las cantidades e institu­ciones crediticias con las que Alfaro endeudó al estado el 26 de julio fueron distintas. El monto más alto fue de 5 mil 115 millones 348 mil pesos, que de cumplirse con los plazos fijados terminará de pagar en julio de 2039, esto es, 15 años después de que deje la guber­natura. Además de ese crédito, el mismo 26 de julio contrató también con Banorte otros 2 mil 300 millones de pesos.

El resto de los créditos se desglosan así: Dos créditos, uno por mil millones y otros por 2 mil millones de pesos con BBVA Bancomer. Otros 2 mil 500 millones con Bano­bras, misma institución con la que firmó otros tres créditos, uno por la misma cantidad, otro por 700 millones y otro más por 569 millones, para un total de 6 mil millones de pesos.

Un crédito más con Banco Santander, por 3 mil millones, fue el único que esa semana se firmó con tres días de dife­rencia, el 29 de julio.

En lo que va de 2020, el gobernador de Jalisco ya ce­lebró tres contratos: uno por mil millones el 24 de enero con BBVA Bancomer; otro por 882 millones 581 mil pe­sos con Banamex en la mis­ma fecha, y el ya mencionado de 600 millones, signado el 18 de marzo.De acuerdo con el Registro Público Único de Financiamientos y Obligacio­nes de Entidades Federativas y Municipios vigente, de la SHCP, ocho créditos simples tienen como destino el refi­nanciamiento y tres son inver­sión pública productiva.

Los discursos y la deuda

La relación entre López Obrador y Alfaro ha sido con­flictiva desde que éste decidió separarse del proyecto presi­dencial del primero y conten­der en oposición a Morena en Jalisco, en 2018.

El cruce de declaracio­nes ha sido persistente en di­ferentes momentos, pero la beligerancia con notoriedad nacional del jalisciense, ya en la gubernatura, ha ocurrido coincidentemente en las fe­chas en las que contrata deuda y en los registros de ésta ante la SHCP.

Por ejemplo, los nueve créditos contratados en julio de 2019 tuvieron como con­texto la posición de Alfaro en desconocer la figura de los su­perdelegados, que venía esgri­miendo en diferentes momen­tos desde 2018, especialmente durante los días de aprobación del Presupuesto de Egresos de la Federación.

Pero fue en julio cuando fi­nalmente, tras la renuncia del superdelegado en Jalisco, Car­los Lomelí (empresario farma­céutico acusado de ilegalidades en proveeduría gubernamental, que contendió contra Alfaro por la gubernatura, abandera­do por Morena), el mandatario estatal exigía sanciones –”ni perdón ni olvido”–, rechazan­do necesitar intermediarios con el gobierno federal.

Luego, los créditos contra­tados en enero fueron regis­trados el 11 de marzo ante la SHCP, justo en los días en que confrontaba al gobierno y des­calificaba las recomendaciones de Hugo López-Gatell en tor­no a la fase 1 de la pandemia de coronavirus.

Finalmente, el ya mencio­nado crédito contratado en marzo se registró en la SHCP en abril, acompañado del ama­go de romper el pacto fiscal federal, una medida más dis­cursiva que viable.

El fiscalista Marco Aure­lio Núñez –consultado por la corresponsal de Proceso en Jalisco, Gloria Reza– conside­ró que se trata de una presión política, un amago, y desglosó las implicaciones:

Mencionó que, en el caso de Jalisco, en su Ley de Ingre­sos 2020 tiene un presupuesto de 123 mil millones de pesos; de esa cantidad, 58 mil 683 millones corresponden a parti­cipaciones y 33 mil millones a aportaciones, ambas federales.

Así, 50% del presupuesto de Jalisco proviene de partici­paciones federales. Si al man­datario estatal se le ocurrió, “en el calor del pleito políti­co, decir que vamos a dejar el pacto, no está pensando” que dejaría de recibir casi 59 mil millones de pesos, y esa canti­dad sólo podría reponerla con una enorme carga de impues­tos locales, siempre y cuando lograra el proceso legislativo, esto es, la aprobación de los Congresos locales. (Con in­formación de Gloria Reza)