Tienen casi toda la semana sin clientes
Varios choferes del oficio han dejado de ir pues resulta incosteable; para muchos otros es salir a las calles a seguir buscando el pan
Por Rafael Hernández Guízar

Cada vez más negro panorama se presenta para los choferes de tradicionales carruajes de alquiler en el centro tapatío, pues la nula afluencia de tapatíos y visitantes dificulta que puedan llevar el pan a la mesa/Foto: Francisco Tapia
El aislamiento social en Guadalajara por temor a la pandemia del coronavirus está llevando a la calle a los calandrieros. Silverio Gutiérrez Valdivia, un chofer de estos carruajes de alquiler que dar un recorrido en la zona centro de Guadalajara, dijo con desesperación que lleva seis días sin ganar un solo peso.
“Solo y sin dinero siquiera; ya tengo seis días sin ganar nada”, lamentó.
“Ahora sí que como dicen por ahí, tratando de aguantar lo más que se puede, lo más noche que se pueda y llegar lo más temprano que puedas, para ver si agarro alguna persona aunque sea, porque no nomás con la familia, también con el caballo. Yo llego lo más temprano que puedo, como a las nueve, y me voy a veces hasta las ocho porque no hay nada ahorita, está muy solo, y como le comento pues los caballos comen y si nos alimentamos pues al rato andan todos flacos”.
Y es que la falta de turismo ha ocasionado que se queden sin sus principales clientes; tampoco los tapatíos han respondido, pues prevalece el miedo en la sociedad al contagio del coronavirus.
Asimismo, resaltó que trató de inscribirse al programa prometido por el gobernador Enrique Alfaro Ramírez para el rescate emergente de la economía. No pudo.
“Quise pero no pude, estaba todo saturado, en realidad no pude, de hecho, la preocupación por los animales como dicen, pues ya se hubieran acercado con nosotros a ofrecermos alfalfa o algo porque los caballos tragan; ahora, son dos caballos no nada más es uno, son dos caballos los que tenemos y otros hasta tienen tres, por eso le digo que es muy pesado, si ya desde antes estaba muy malo con este señor (Enrique Alfaro), ahora está peor”.
Seis días han pasado desde que hizo el último recorrido que logró vender para llevar el sustento a su familia, ahora ha tenido que recurrir a deudas, préstamos personales y empeñar sus bienes, los que cada vez son más escasos.
“No casi no hay turismo, ya llevo más de una semana así, hace nueve días agarré uno, y luego otro, pero ya son seis días no agarro nada, pero pues qué hacemos, tenemos que seguir trabajando. Ya no tenemos nada qué empeñar, ya llegué muchas cosas a empeñar y por ejemplo yo tengo televisión que me costó 4 mil que me prestara nada más 600 pesos, un celular yo también compramos y nomás me prestaron 400 pesos”.
Igual que este calandriero, muchos otros incluso han dejado de acudir pues el simple hecho de sus casas y llevar sus caballos, les supone un gasto que ya no pueden solventar.
