Hartos de que otra vez abran las calles

En horas pico la zona Centro de la ciudad se convierte en un martirio para los automovilistas que quedan literalmente varados; lo mismo ocurre en la colonia Americana, por trabajados de la L3

Por Elizabeth Ríos Chavarría y Rafael Hernández Guízar

Supuestamente la Secretaría de Infraestructura y Obra Pública tendría lista la adecuación en avenida Juárez en dos semanas; ahora sólo resta que cumplan con los tiempos, antes de que el caos sea mayor/Foto: Rafael Hernández Guízar

Supuestamente la Secretaría de Infraestructura y Obra Pública tendría lista la adecuación en avenida Juárez en dos semanas; ahora sólo resta que cumplan con los tiempos, antes de que el caos sea mayor/Foto: Rafael Hernández Guízar

Desprevenidos tomó a ta­patíos la reducción de cuatro a dos carriles en la avenida Juárez al cruce con avenida 16 de Septiembre. Pese a que en las primeras horas del día el tráfico fluyó tanto como pudo, ello no evitó molestias entre la ciudadanía.

El lunes por la tarde la Se­cretaría de Infraestructura y Obra Pública (SIOP), anun­ció de estos cierres parciales en la zona, los cuales tendrán una duración de dos semanas, debido a los trabajos de me­joramiento que arrancaron en torno a las estaciones de la Línea 3 del Tren Ligero.

“Todo escarbado otra vez. No salimos de una cuando ya entramos a otra. Por donde sea que le camines están con obras o cierres, y está bien que arreglen la ciudad pero deberían ponerse de acuerdo. Aquí al rato se hará un atas­cadero; Juárez se congestiona mucho, espérate a media tar­de para ver cómo se pondrá”, lamentó Georgina Alcaraz.

“Al menos hoy pusieron a policía vial, otras veces ni un cartel y ahí tienes a todos sorteando las calles o deses­perándose por cierres, ojalá no duren mucho y liberen pronto”, añadió por su parte Alberto Ramírez.

“Pues está fluido, pero en hora pico la realidad va a cambiar. Quizá aquí no tan­to porque están los policías (viales) medio controlando la situación, pero ponte a pensar ¿qué hay de las otras calles? Por más que avisen de las obras la gente no dejará de ir a sus trabajos, a la escuela ni a sus obligaciones diarias, entonces, es de suponer que si hay obras aquí, muchos evita­rán la zona y congestionarán otra alrededor”, agregó Irma Colmenero.

Las obras consistirán en acondicionar un crucero se­guro con la señalización ade­cuada, así como cambiar por completo el material rodante y pasar de la actual mezcla de adoquín, concreto y asfalto, para dejar todo en concreto hidráulico.

Dos de los cuatro carri­les de Juárez permanecerán cerrados a la circulación, los primeros siete días los del lado norte, del lado de la Ca­tedral, y los siete últimos días del lado sur del lado de los Dos Templos.

Para que el flujo vehicular, convertido en embudo a esa altura, sea más fluido, desde ayer se plantaron ocho agen­tes viales que cerraron el paso por avenida 16 de Septiem­bre, a fin de que sólo se corte el avanzar por el flujo de los peatones.

Hora pico, embotellamiento

Debido a las obras, calles aledañas a la avenida Juárez como Madero, López Cotilla, e Independencia están abarro­tadas de automóviles.

“Es el colmo que otra vez estemos viviendo esto, apenas estamos recuperándonos por­que habían abierto ya la via­lidad por lo del tren, y ahora otra vez”, dijo el señor Juan Rodríguez, uno de los moles­tos automovilistas que al paso respondió.

Enormes filas de carros llegan desde 16 de Septiem­bre hasta la Calzada Indepen­dencia, enloqueciendo a los automovilistas.

Más adelante, en la colonia Americana otra vez se reduce el paso; a partir de la calle Ro­bles Gil, quedan sólo dos de cuatro carriles hasta llegar a la calle de Progreso, una cuadra antes de la avenida Chapulte­pec, otro conflicto al que se enfrentan los automovilistas.

Hay que señalar que a lo largo de la vía faltan letreros que indiquen con tiempo de la situación que se vive desde el pasado domingo por la remo­delación de calles.

En el centro tapatío, según las autoridades, las obras obe­decen a la continuidad y ade­cuación de la línea 3 del tren ligero. Sin embargo, la infor­mación es escasa por parte de las dependencias para señalar la fecha en que podría liberar­se el paso en toda la avenida.