“Me suspendieron; no tengo forma de sustento”, denuncia

Una avalancha de problemas le ha traído haber denunciado pública y legalmente la petición expresa que le hiciera su superior para modificar la hora de la detención de un menor de edad

Por Rafael Hernández Guízar

“He vivido un hostigamiento en su máxima expresión, no había conocido yo lo que era la violencia institucional hasta que la viví en carne propia, y veo que las leyes son muy bonitas, leyes como la ley de acceso a una libre de violencia, es muy bella en letras, pero en la práctica no existe”, lamentó Nancy Gómez, la MP que denunció corruptelas en la fiscalía estatal/Foto: Rafael Hernández Guízar

“He vivido un hostigamiento en su máxima expresión, no había conocido yo lo que era la violencia institucional hasta que la viví en carne propia, y veo que las leyes son muy bonitas, leyes como la ley de acceso a una libre de violencia, es muy bella en letras, pero en la práctica no existe”, lamentó Nancy Gómez, la MP que denunció corruptelas en la fiscalía estatal/Foto: Rafael Hernández Guízar

Nancy Gómez Figueroa, la agente del Ministerio Pú­blico que fue suspendida por negarse a alterar los datos en una carpeta de investigación, denunció ayer públicamente que ella y su menor hija se encuentran en estado de inde­fensión al no tener forma de poder comer siquiera.

En rueda de prensa, la funcionaria lamentó que ha­ber denunciado pública y le­galmente la petición expresa que le hiciera su superior para modificar la hora de la de­tención de un joven que fue “retenido“ por su presunta participación en un secuestro –lo que significaría otorgarle la libertad por violaciones al debido proceso–, le da pro­blemas enormes, no sólo por no poder desempeñarse en el mismo cargo, ni siquiera como abogada defensora, lo que la ha dejado a ella y a su menor hija sin dinero siquiera para lo más indispensable.

“Anteriormente era agen­te del Ministerio Público, y fui suspendida, he vivido un hostigamiento en su máxima expresión, no había conoci­do yo lo que era la violencia institucional hasta que la viví en carne propia, y veo que las leyes son muy bonitas, leyes como la ley de acceso a una libre de violencia, es muy be­lla en letras, pero en la prácti­ca no existe”.

Y agregó: “Actualmente me encuentro hasta sin recur­sos porque me han suspendido el pago. Soy jefa de familia, madre de una menor de edad, no tengo recursos, no puedo trabajar porque sigo siendo ministerio pública suspendi­da, pero no puedo trabajar en mi profesión, se me suspende el pago, es como atarme de manos a fin de no permitirme tener recursos”.

Señaló también que des­de su perspectiva, la defensa de los derechos de la mujer, y la oportunidad de vivir sin violencia, al menos en Jalisco “es una falacia“.

“La equidad de género no existe, por lo menos aquí en Jalisco y en fiscalía no existe, y esto a consecuencia que de­nuncié hechos de corrupción, se me apertura en carpetas, tengo todos los procedimien­tos que jamás pude haber te­nido en 11 años (de servicio), y estoy en esa lucha desgas­tadora, emocional, económi­ca, física, han estado incluso fuera de mi casa (los policías ministeriales) acosándome”.

Dijo que su entonces jefe directo, fue “premiado con un ascenso” tras su suspen­sión del cargo, lo cual lamentó profundamente.

“El entonces coordinador del área que era Marco An­tonio N., ahora es coordina­dor de procesos; me suspen­de de la fiscalía y lo hacen como una medida cautelar, que por no ser honorable para la fiscalía”.

En el marco de las mani­festaciones que se han con­vocado por parte de grupos feministas para el 9 de mar­zo, a las que por cierto se han anunciado participaciones ac­tivas de políticos y funciona­rios, incluso de universidades, Nancy Gómez dijo que ella ha sufrido los embates de la vio­lencia en su fuente de trabajo, la instancia procuradora de justicia.

“(Dicen que ‘ni una me­nos’), pero yo soy una más de esa estadística de violencia aquí en Jalisco. La atención para la violencia, para Nan­cy Gómez no ha existido, al igual que para muchas muje­res más, somos testimonios vivos y yo soy parte de ese testimonio”.

Finalmente, reveló que su caso dentro de la fiscalía esta­tal no es el único que ha que­dado impune en torno a acoso y violencia institucional; sin embargo, advirtió que mu­chas de sus compañeras que han pasado por situaciones similares, simplemente no denuncian ya que temen ser despedidas, toda vez que no cuentan con nombramientos para desempeñarse, sino que son recontratadas mes a mes.