“Si no cumplen, tomaremos carretera a Zapotlanejo”, advierten vecinos
Tienen más de un mes esperando que terminen de poner tubería para dotar de agua a un fraccionamiento aledaño; mientras tanto, decenas de comercios mueren por falta de clientes
Por Rafael Hernández Guízar

En la plaza principal de Puente Grande, casi medio centenar de personas discutía sus necesidades con funcionarios estatales y del gobierno de Tonalá, quienes prometieron resolver lo más pronto posible la situación. De no cumplir, habitantes amagaron con tomar vialidades/Fotos Rafael Hernández
Guízar
Habitantes del poblado de Puente Grande, en Tonalá, se dijeron desesperados por la obra que desde hace más de un mes frenó casi en su totalidad el flujo económico de este sitio.
Se trata de la instalación de una línea de abastecimiento de agua potable que dotaría del vital líquido a los avecindados en el fraccionamiento Villas de Andalucía y otras colonias que pertenecen al municipio de Juanacatlán.
Por la avenida 5 de Mayo se abrió el pavimento para colocar el tubo que llevaría agua a las comunidades cercanas; sin embargo, esto representó que a lo largo de alrededor de kilómetro y medio –que es lo que mide la calle–, que las personas no pudieron circular, lo cual supuso una ausencia casi total de clientes para los comercios locales.
Ayer, habitantes de la comunidad se reunieron con representantes del gobierno estatal y del municipio de Tonalá. En la plaza principal de Puente Grande, casi medio centenar de personas discutía sus necesidades con los funcionarios.
Los representantes del gobierno señalaron que “harían las gestiones” para acabar en tiempo y forma, lo que significa que en menos de dos semanas deberían concluir con la instalación de la red de agua potable.
Sin embargo, ayer mismo constatamos la ausencia de trabajadores a lo largo de la obra, algo que ha desesperado a las personas que ven con impotencia cómo mientras que dejan de ganar recursos para el mantenimiento de sus negocios, la obra luce prácticamente abandonada.
Rafael Gómez, propietario de una taquería cercana al sitio conocido como “El puente del diablo”, indicó que sus ventas cayeron en alrededor de 70 por ciento, es decir, que al momento no gana ni para pagar la renta.
En este sentido, aseguró que es urgente que las autoridades cumplan su palabra, y tanto a él como a los demás comerciantes y habitantes en general de la comunidad les permitan recobrar su ritmo de vida, el flujo económico para sus negocios, y la reparación de daños causados por la obra.
Según estimaciones de los mismos vecinos y comerciantes, son 108 los locales afectados con pérdidas cuantiosas, así como más de 70 fincas que han sufrido de daños estructurales, ante las vibraciones que vivieron por los trabajos de excavación para que se metiera el tubo que llevaría el agua potable.
Mientras que ayer en la plaza acordaron que la obra terminaría en tiempo y forma, los vecinos también exigieron que se construya un puente peatonal que les permita cruzar seguros el trayecto conocido como Puente de San Antonio o Puente del diablo, una obra que data del año 1700, y que fue hecho para permitir que los habitantes de Puente Grande llegaran a Juanacatlán.
Este puente, por sus dimensiones, tiene un diámetro a lo ancho que sólo permite la circulación de un vehículo a la vez, lo cual deja en serio peligro a las personas que deben caminar por ahí.
Por cierto que según comentarios de los vecinos, en caso de que no se cumpla con el compromiso de las autoridades de terminar en tiempo la obra, no dudarían en bloquear la circulación de la carretera libre a Zapotlanejo, en la entrada de la comunidad, esto es muy cercano a la penitenciaría estatal.
