Es casi lo mismo que el TLCAN, afirman especialistas de la UdeG

“Este tipo de señales de la política económica de López Obrador lo que van a producir es más incertidumbre para los inversionistas extranjeros respecto al T-MEC, que no se traduzca en mayor inversión y que sigamos sin crecer como el año pasado”, lamentó el doctor Arturo Díaz Santana/Foto: Cortesía

“Este tipo de señales de la política económica de López Obrador lo que van a producir es más incertidumbre para los inversionistas extranjeros respecto al T-MEC, que no se traduzca en mayor inversión y que sigamos sin crecer como el año pasado”, lamentó el doctor Arturo Díaz Santana/Foto: Cortesía

La puesta en marcha del Tratado comercial en­tre México, Estados Unidos y Canadá (conocido como T-MEC) tendrá beneficios mínimos para la economía mexicana, pues este acuerdo es más proteccionista con la economía estadounidense, consideró este miércoles el director del Centro de Estu­dios sobre América del Nor­te, adscrito al Centro Univer­sitario de Ciencias Sociales y Humanidades (CUCSH) de la UdeG, doctor Arturo Santa­cruz Díaz Santana.

“Los efectos van a ser marginales, mínimos. De en­trada, es casi lo mismo que el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TL­CAN), si acaso un poco peor. Es más proteccionista que lo que existía antes”, dijo el especialista en rueda de prensa.

Añadió que se podría es­perar un incremento en las inversiones extranjeras en el país, pero éstas serían condi­cionadas por asuntos como la construcción del nuevo aeropuerto de la Ciudad de México y el clima económi­co que prevalezca en nuestro país, aunque “las señales que ha mandado el país son todo, menos tranquilizadoras”.

“Este tipo de señales de la política económica de López Obrador lo que van a produ­cir es más incertidumbre para los inversionistas extranjeros respecto al T-MEC, que no se traduzca en mayor inversión y que sigamos sin crecer como el año pasado, o que crezca­mos al 1 por ciento como está proyectado para este año, en lugar del 2 por ciento que te­níamos en años anteriores”, expresó Díaz Santana.

La investigadora del Cen­tro de Estudios sobre Améri­ca del Norte, doctora Marce­la López Vallejo, dijo que el T-MEC no tendrá un fuerte impacto en términos reales para la economía de estas tres naciones, pues se estima que para 2026 el comercio en la región incrementará apenas 0.35 por ciento.

La universitaria citó como ejemplo que con el TLCAN, 62.5 por ciento de las partes de un coche tenían que ser fa­bricadas en América del Norte para que pudieran tener una re­ducción de tarifas arancelaras, y con el T-MEC incrementó a 70 por ciento, lo que significa que las autopartes mexicanas que son exportadas a EU van a tener que ser hechas 100 por ciento en México para que entren en el tratado; además de que 45 por ciento de éstas tienen que ser fabricadas por personas que ganen más de 16 dólares por hora.

“Eso no se refleja en el sa­lario mínimo mexicano, y esto implica que muchos empresa­rios en este rubro, en México, o se van a quedar sin empleo, o verán cómo le hacen para pagar ese salario o de plano la inver­sión se va a ir a otro país, segu­ramente a Canadá”, afirmó.

Recordó que este tratado deberá de ser revisado cada 16 años, y si alguna de las partes no está conforme se de­berá renegociar o sustituir por otro mecanismo; por lo tanto, México tiene ese tiempo para cumplir con los acuerdos a los que llegó con “una nego­ciación bastante débil”.

Trump y sus intenciones de aparentar ser un gran estadista

A tres años del inicio de la gestión presidencial de Do­nald Trump, la política exte­rior de EU ha ido en picada debido a que el mandatario se ha querido mostrar como un hombre fuerte, decidido y que antepone sus intereses a los del resto del mundo, aseguró el investigador del Centro de Estudios sobre América del Norte, maestro Miguel Ale­jandro Híjar Chiapa.

Subrayó que gran parte de la política exterior de Trump se ha basado en destruir el le­gado de su antecesor Barack Obama y ha deshecho los dos grandes acuerdos que logró éste, como lo fueron el rea­cercamiento con Asia Pacífico para contener el ascenso de China mediante el Acuerdo Transpacífico, y el Acuerdo Nuclear con Irán, que también abarcaba a otras potencias como China, Rusia, Francia y Reino Unido.

Con el ataque al ejérci­to iraní y, posteriormente, al bajar la tensión en Medio Oriente, Trump buscó desviar la atención en el proceso de destitución (impeachment) que está en curso contra él y favorecer su imagen rumbo a las elecciones de este año.

“Era una forma de desviar la atención del impeachment justo cuando estaba en su pun­to más álgido, y también ga­nar puntos con el electorado mostrando esta decisión. Esta fortaleza frente a las posibles amenazas a la seguridad nacio­nal estadounidense y la seguri­dad internacional, y al no haber profundizado las hostilidades con Irán que no llegó a la con­frontación militar más directa, también lo deja ver como un líder prudente y sabio, aunque ha mostrado ser todo lo contra­rio”, concluyó Híjar Chiapa.