Ni el frío; hubo quien se aventó a pagar el estimado anual de agua

Largas filas de personas se observaban afuera de las recaudadoras; adentro, con un poco de calor, la gente se alistaba para cumplir con sus obligaciones

Por Elizabeth Ríos Chavarría

Miles de tapatíos se apersonaron en las recaudadoras municipales y del estado para enfriarse un rato y esperar a hacer el pago, aprovechando el descuento ofrecido por el gobierno y para no hacer las cosas “de último momento”/Foto: Francisco Tapia

Miles de tapatíos se apersonaron en las recaudadoras municipales y del estado para enfriarse un rato y esperar a hacer el pago, aprovechando el descuento ofrecido por el gobierno y para no hacer las cosas “de último momento”/Foto: Francisco Tapia

Pese a la mañana lluvio­sa que se registró ayer en la ciudad, y los fuertes vientos que suscitaron un ambiente frío, tapatíos no perdieron oportunidad de cumplir con sus obligaciones, pues des­de temprano se vieron las recaudadoras de la ciudad con filas de ciudadanos que acudieron a pagar sus im­puestos.

De las que más registró afluencia de personas fue la recaudadora número uno al centro de la ciudad, pues des­de las siete de la mañana se vio a gente formada pese a la brisa que cayó sobre la perla tapatía.

A pesar de que el flujo de ciudadanos que acudían a pa­gar estuvo constante durante la mañana, conforme pasaban las horas la espera se fue ha­ciendo más prolongada hasta llegar a los 40 minutos, que  de plano personal de las ins­talaciones sacaron sillas para que los formados esperaran un poco más.

“Llevo veinte minutos, hasta eso no me ha tocado es­perar tanto porque sí he visto que avanza la fila, solo que sí hace frío y estamos aquí afuera. En la mañana estaba chispeando, pero ahorita se ve más tranquilo, esperemos que nos llueva aquí”, relató Clau­dia García.

El caos y la desesperación tampoco se hicieron esperar, sobre todo en personas de la tercera edad, quienes repro­charon cómo pese a que acu­den puntuales, la espera suele ser larga, algo injusto toman­do en consideración que en otras ocasiones a morosos hasta mega descuentos les ha­cen con tal de pagar.

Si a esto se suma que muchos no solo fueron a la recaudadora a pagar el pre­dial, sino que se desplaza­ron a las instalaciones del Siapa a pagar el recibo del agua con su estimado anual, el cansancio se hizo más que presente.

“Hasta eso me hicieron mi descuento (en el predial), pero fue tanta la fila y la gente que uno llega todo cansado sin sa­ber bien qué. Ahorita me vine de pagar predial para con el agua, y aunque estuvo más ágil, pues ya ni cómo fijarse si le cobran bien a uno o no porque estamos cansados”, platicó doña Martha.

Pese a las molestias o la espera, y que el clima en las primeras horas del día no ayu­dó mucho, tapatíos bien en­chamarrados acudieron pun­tuales a pagar sus impuestos no sólo para estar al corriente, sino para aprovechar los des­cuentos por pronto pago.