El secretario más poderoso de su gabinete

Para quienes aportaban evidencias de la conducta criminal de García Luna desde la política, las organizaciones sociales y el periodismo, sólo hubo represalias de Calderón y su gobierno

Por Álvaro Delgado

Con Felipe Calderón había certeza dentro y fuera del gobierno: Genaro García Luna, el secretario más poderoso del gabinete, era cómplice de Joaquín “El Chapo” Guzmán/Foto: Proceso

Con Felipe Calderón había certeza dentro y fuera del gobierno: Genaro García Luna, el secretario más poderoso del gabinete, era cómplice de Joaquín “El Chapo” Guzmán/Foto: Proceso

Diciembre 14, Ciudad de México (apro).– Desde Vi­cente Fox se sospechaba, pero con Felipe Calderón había certeza dentro y fuera del go­bierno: Genaro García Luna, el secretario más poderoso del gabinete, era cómplice de Joaquín “El Chapo” Guzmán, el capo que, al amparo del poder político, se fugó de pri­sión e hizo crecer su imperio criminal en los dos sexenios del Partido Acción Nacional (PAN).

Las denuncias y señala­mientos a García Luna por sus nexos con el crimen orga­nizado las conocieron los ti­tulares de la Procuraduría Ge­neral de la República (PGR) de Fox, Rafael Macedo de la Concha y Daniel Cabeza de Vaca, pero también Eduardo Medina Mora, procurador de Calderón, el subprocura­dor Juan de Dios Castro y su secretario particular, César Nava, entre otros muchos.

Pese a las evidencias, muchas de ellas públicas, Calderón siempre protegió a García Luna y afirmó que su probidad estaba fuera de toda duda, como lo expresó el 23 de noviembre de 2008, en Lima, Perú, una línea de de­fensa que prevaleció todo su sexenio y sólo modificó hasta que se supo de la detención del jefe policiaco, el martes 10, en Estados Unidos.

“Evidentemente, si hubie­ra alguna duda de su probidad o, más aún, algún elemento probatorio que descalificara esa probidad, seguramente no sería secretario de Segu­ridad Pública”, dijo Calderón en esa ocasión, en una de las pocas conferencias de pren­sa que dio, forzado por estar en el Foro de Cooperación Económica Asia Pacífico (APEC).

Para quienes aportaban evidencias de la conducta criminal de García Luna des­de la política, las organiza­ciones sociales y el periodis­mo, sólo hubo represalias de Calderón y su gobierno, pero cuando se detuvo a quien fue brazo derecho en su gobierno se dijo engañado: “Descono­cía por completo los hechos que se le imputan”.

Amplias evidencias prue­ban que la relación de García Luna con criminales no sólo la conocían miembros del gabi­nete, como el secretario de la Defensa Nacional, el general Guillermo Galván, sino hasta el presidente de la Conferen­cia del Episcopado Mexicano, Carlos Aguiar, quien inclusi­ve le hizo saber a Calderón las “corruptelas” de García Luna y por ello –aseguró– tuvo que “pagar un costo político”.

Galván y Aguiar le com­partieron la información, por separado, a José Antonio Or­tega Sánchez, presidente del Consejo de Seguridad Pública y Justicia Penal, justo en me­dio de la violencia que había desatado Guzmán Loera para, con todo el apoyo de García Luna, tomar el control del trá­fico de drogas en México.

En el libro “Los cómpli­ces del presidente”, de Ana­bel Hernández, adelantado en Proceso en noviembre de 2008, Ortega Sánchez contó que Aguiar le había informado a Calderón de las “corrupte­las” que sabía de García Luna y que él, a su vez, le reveló al religioso que Galván también tenía conocimiento de que trabajaba para el crimen orga­nizado.

“Le hablé (a Aguiar) de mi entrevista con el gene­ral secretario Guillermo Gal­ván Galván, y le comenté lo de Genaro García Luna. El se­cretario de la Defensa me dijo que él tenía más información del involucramiento de Ge­naro García Luna con el cri­men organizado, que siguiera adelante, que tuviera valor, y me alentó para que se lo di­jera al presidente. Entonces, en ese momento, don Carlos Aguiar se rió y dijo: ‘Yo ya se lo dije y tuve que pagar un costo político’.”

También en 2008, un mes después del asesinato del co­mandante Édgar Millán, coor­dinador general de Seguridad Regional de la Policía Fede­ral, cometido el 8 de mayo en la colonia Guerrero, Or­tega Sánchez le confió a este reportero que el móvil fue el dinero del narcotráfico para García Luna:

“¿Sabes por qué mataron a Millán? Él era el recolector con El Chapo, con los Beltrán Leyva, con Tijuana, él era. Ahí donde lo mataron recogía la lana.”

–¿“Recogía la lana” para quién?

–Para Genaro García Luna.

Once años después de esos episodios, en entrevista con Proceso, Ortega Sánchez vaticina que la captura de García Luna en Estados Uni­dos cimbrará a México, por­que en ese país tienen vasta información sobre las com­plicidades del exsecretario de Seguridad Pública de Cal­derón con El Chapo Guzmán, pero lo más grave es lo que representó esa complicidad para los mexicanos.

“La protección al Chapo Guzmán es la que desquicia de violencia al país, no la fa­mosa guerra de Felipe Calde­rón contra el narcotráfico que tanto se ha denunciado”, ob­serva Ortega Sánchez, quien afirma que, gracias a García Luna, el narcotraficante se apoderó con violencia de Ciu­dad Juárez y Tijuana.

“Es una guerra que dura tres años para tomar esas pla­zas. Esa violencia la causó El Chapo Guzmán por la protec­ción que tenía de García Luna. Ahí está lo grave del asunto. El Chapo incendia nuestro país por la protección que tenía”, afirma Ortega quien, desde 2005, señaló a García Luna de darle protección al Chapo, como director de la Agencia Federal de Investi­gación (AFI) de la PGR.

“El Chapo Guzmán es el narcotraficante del sexenio”, declaró al semanario Proce­so, en febrero de 2005, en alusión a García Luna. “Es evidente que hay una protec­ción (al capo), porque la PGR siempre llega tarde cuando tiene información de dónde se encuentra. Pareciera que es el narcotraficante protegido por las autoridades que tienen obligación de detenerlo”.

No sólo fue la declaración: En su carácter de apoderado de la Confederación Patronal de la República Mexicana (Coparmex), Ortega Sánchez se reunió con el procurador Macedo de la Concha, aún en el sexenio de Fox, para de­nunciar a García Luna como protector de secuestradores.

“Junto con el presidente de la Coparmex, Jorge Espi­na Reyes, fui a ver a Macedo de la Concha, le entregamos la denuncia por escrito. El ge­neral mandó llamar a García Luna, le encargó la investi­gación sobre el secuestrador Marco Tinoco Gancedo El Coronel y apareció que uno de los protectores era García Luna. Y ahí se paró la inves­tigación.”

Tras hacer denuncias pú­blicas, Macedo de la Con­cha volvió a recibir a Ortega Sánchez, junto con García Luna y José Luis Santiago Vasconcelos, quien era titu­lar de la Subprocuraduría de Investigación Especializada en Delincuencia Organizada (SIEDO). El procurador le re­criminó:

–Es muy fácil que un de­lincuente señale a quien lo de­tuvo como su protector para desprestigiarlo.

–Hay que agotar la inves­tigación, general, si hay un señalamiento.

“Y él nos ofreció abrir la investigación, continuarla y, llegara a donde llegara, se va­loraría si lo que estaba dicien­do El Coronel tenía sustento o no. Después le tomaron otras declaraciones, pero ya no hubo ninguna valoración.”