López Obrador y Alfaro deben evaluar estrategias contra violencia: Iglesia

Es urgente que las autoridades establezcan auténtico diálogo y búsqueda de acuerdos para favorecer a la ciudadanía, ante el azote de la delincuencia

Por Rafael Hernández Guízar

A un año de que cambió de timón el gobierno federal y el estatal, “es lamentable que, ante la gran expectativa de que esto se resolviera, se pacificara al contrario, la violencia va en aumento”, lamentó la Iglesia católica ante el “gran número de muertes registradas este año/Foto: Especial

A un año de que cambió de timón el gobierno federal y el estatal, “es lamentable que, ante la gran expectativa de que esto se resolviera, se pacificara al contrario, la violencia va en aumento”, lamentó la Iglesia católica ante el “gran número de muertes registradas este año/Foto: Especial

La violencia azota de for­ma preocupante al estado, sentenció la iglesia católica. A través de su periódico, El Semanario, la arquidió­cesis de Guadalajara señaló que los enfrentamientos en­tre criminales han sembra­do el miedo, algo que no ha resuelto el gobernador En­rique Alfaro ni el presiden­te de la República, Andrés Manuel López Obrador.

La crítica fue por la estra­tegia que se ha tratado de lan­zar para “recobrar la paz”: La Guardia Nacional.

“A estas alturas deben evaluar honestamente si está dando resultado su estrategia, o si tienen que afinar algún as­pecto o todo en general, por­que la realidad es que, en este año, ha crecido enormemente la violencia, son muchos los muertos”.

Según la Iglesia católi­ca, es lamentable que al mo­mento no se haya logrado un punto de equilibrio entre el estado y la federación para permitir que los jaliscienses vivan en paz.

“Es lamentable que, ante la gran expectativa de que esto se resolviera, se pacifi­cara (con los nuevos gobier­nos), al contrario, va en au­mento. Es una violencia que ha afectado directamente a las corporaciones policiacas que, al tener la tarea de cui­dar la seguridad, pudieran estar siendo blanco de gru­pos de delincuentes, con el fin de frenar la misión que tienen de ser los protectores de los ciudadanos”.

Y agregó: “Nuestros go­bernantes (federal y estatal) deben buscarse para esta­blecer relaciones de auténti­co diálogo, de búsqueda de acuerdos que favorezcan a la ciudadanía. No se trata de ha­cer prevalecer el carácter de una persona, sino buscar, en conjunto, el bien de los ciu­dadanos, porque las guerras de palabras o de otro tipo de agresiones entre las autori­dades, lo único que hacen es frenar el adelanto, el progre­so que urge a nuestro país, a nuestro estado, a nuestros mu­nicipios, y también, desalen­tar a las personas que somos gobernados por ellos”.

Pero no sólo esto, si no que además, lanzó varios cuestionamientos en torno a las diferencias que ambos go­bernantes han mostrado: ¿En dónde ha fallado el diálogo auténtico? ¿Es problema de los intermediarios? ¿Simulan posturas y discursos cuando han tenido la oportunidad de encontrarse en eventos públi­cos? Los habitantes de a pie no entendemos qué pasa, pero si experimentamos las conse­cuencias de su falta de enten­dimiento. ¿Hasta cuándo será la paz y no la guerra?