Futuros empleos requerirán equilibrio entre tecnologías y humanidades

Las personas, en el centro de las decisiones: Especialistas

“Cuando pienso en el futu­ro, me entusiasma. En México hemos hecho muchas buenas cosas por la educación. Hace 18 años había 2.2 millones de personas cursando educación superior; era 21 por ciento de quienes egresaban del bachille­rato. Hoy somos 4.5 millones, y es una oferta de casi 40 por ciento”

“Cuando pienso en el futu­ro, me entusiasma. En México hemos hecho muchas buenas cosas por la educación. Hace 18 años había 2.2 millones de personas cursando educación superior; era 21 por ciento de quienes egresaban del bachille­rato. Hoy somos 4.5 millones, y es una oferta de casi 40 por ciento”

Los trabajos del futuro se­rán para los jóvenes que sepan emprender proyectos colabo­rativos, manejen varios idio­mas y tecnologías como Big data, robótica, e inteligencia artificial. Lo más importante, sin embargo, es que tengan sensibilidad social y pongan a las personas en el centro de las decisiones.

Esto lo explicaron los par­ticipantes en el foro “El futuro del trabajo: retos y oportuni­dades para las universidades en la era digital”, coorganiza­do por la Coordinación Gene­ral Académica (CGA), de la Universidad de Guadalajara (UdeG) y la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), en la Feria Internacional del Libro (FIL) de Guadalajara 2019.

Al ofrecer las palabras de apertura, Ricardo Villanueva Lomelí, rector de la UdeG, explicó que en México las máquinas van a desplazar a 20 millones de empleos. Y 70 por ciento de los estudiantes van a tener que cambiar de actividad cuatro o cinco veces antes de los 40 años de edad.

Dijo que no se puede frenar el tema de la tecnologización, pues evolucionar es parte de la esencia humana, pero esto abre la puerta a dos retos:

“El primero es que, al mismo tiempo que nos hiper-tecnologizamos, también nos hiper-humanicemos; porque si hay un desequilibrio entre tec­nología y humanidades eso sí será un problema. En un país donde estudiar filosofía en una universidad privada te repre­senta que tardes 43 años para recuperar lo que pagaste de co­legiaturas, es un problema. Eso sucede cuando todos vamos hacia el lenguaje económico; por eso, el segundo reto de las universidades es que no pode­mos hablar siempre en lengua­je económico”, subrayó.

Por su parte, Enrique Graue Wiechers, rector de la UNAM, señaló que el catastrofismo en la educación es la peor forma de abordar la problemática, sobre todo cuando hay incer­tidumbre de lo que realmen­te vaya a pasar; y por ello es difícil saber hacia dónde va el mercado laboral, por lo cual, la apuesta es formar jóvenes cul­tos, porque son más adaptables al cambio.

“Cuando pienso en el futu­ro, me entusiasma. En México hemos hecho muchas buenas cosas por la educación. Hace 18 años había 2.2 millones de personas cursando educación superior; era 21 por ciento de quienes egresaban del bachille­rato. Hoy somos 4.5 millones, y es una oferta de casi 40 por ciento. Sí hemos hecho mu­cho. Veamos la educación con todo el optimismo. Indudable­mente, tenemos que modificar, mejorar la calidad y formar a ciudadanos que sean capaces de ser contratados en cualquier mercado. Preocupémonos más, como dijo el rector Villanueva, por formar a mejores ciuda­danos, tolerantes, y que sepan hacer lo que tienen que hacer”, declaró Graue Wiechers.

Pankaj Mittal, secretaria general de la Asociación de Universidades Indias, explicó que en su país cuentan con una política de educación al futuro, y ofrecen educación en línea para los jóvenes de todos los rincones de la nación con los mejores profesores. Habló, además, de que México e India tienen una ventaja sobre todos los demás países: el bono de­mográfico.

“México y la India son paí­ses jóvenes, con un promedio de 28 años comparado con 38 en Estados Unidos de Améri­ca, China y Australia. En EU el promedio es 40, en Reino Unido de 41, en Francia e Ita­lia 45, y en Japón y Rusia de 47. Por eso es un dividendo geográfico en favor de Méxi­co. Tenemos que tomar ventaja de este dividendo que no dura­rá mucho tiempo; tenemos que beneficiarnos del mismo, para que sea bueno para ambos paí­ses, tanto para India como para México”, sostuvo Mittal.

Francisco Marmolejo Cer­vantes, coordinador global de educación superior, del Banco Mundial, explicó que México requiere desde ya crear más de un millón 200 mil empleos, pues se trata de un país donde 60 por ciento es economía in­formal.

“Necesitamos crear em­pleos que equivalgan a 4 por ciento del Producto Interno Bruto. Y no lo logramos. Por eso, generamos desempleo, economía informal, delincuen­cia. Es importante trabajar en estos temas vitales, pero también pensar en qué pode­mos hacer para que haya un proceso adecuado y todos los mexicanos alcancen un nivel de educación”, declaró.

La investigadora y res­ponsable de la Dirección del Programa Política y Prácticas Educativas del Centro de In­vestigación y Docencia Econó­micas (CIDE), doctora Blanca Heredia Rubio, reflexionó en que existe una desconexión entre las universidades y el mercado laboral.

“Entre 2005 y 2010 en México egresaron 3.5 millones de personas de las instituciones de educación superior, pero las empresas sólo ofertaron medio millón de empleos que requerían título universitario. Si seguimos pensando que el problema solamente está en el sistema educativo, y abo­nando a lo que los críticos estadounidenses han llamado ‘Educacionismo’, nos van a seguir saliendo los fenóme­nos populistas; en la medi­da en que sigamos teniendo economías profundamente excluyentes, no habrá mane­ra de que las universidades puedan resolver por sí solas los temas. El tema es mucho más complejo”, sentenció.

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