Socialización de nuevas obras son una simulación: Especialista

En su participación en coloquio sobre hábitat y medio ambiente, realizado en Lagos de Moreno, académico de la Universidad de California consideró que la forma en que Guadalajara se está “modernizando” no toma en consideración los intereses de los habitantes, y sí de los empresarios

Por Rafael Hernández Guízar

El verdadero modelo de ciudad debe asegurar que los habitantes de una comunidad permanezcan en esta sin ser expulsados para la llegada de nuevos habitantes, aseguró ayer un académico de la Universidad de California, en su participación del coloquio internacional de hábitat y medio ambiente que se desarrolla en Lagos de Moreno.

Luis Eduardo Guarnizo, profesor de la señalada universidad con sede en los Estados Unidos, indicó en entrevista que por desgracia, en la manera en que se está construyendo la ciudad –pensado en una zona metropolitana como la de Guadalajara– no son tomadas las necesidades reales de la población, sino que se da de forma unilateral el diagnóstico que la autoridad considera como prioritario para la realización de obras, esto sin tener la visión real de las necesidades de las personas, lo cual no lleva a una calidad de vida óptima, así como tampoco a la solución de los problemas que le aquejan.

“El modelo económico fundamentalista de mercado, se privatizan algunos servicios, es el desmantelamiento del estado, y cuando se mercantiliza todo, es el resultado de una serie de políticas, construcción y utilización del espacio que no coordina con los intereses de la sociedad, y si a eso le agregamos la concentración poblacional, hay un gran desencuentro entre los intereses de quienes tienen dinero para invertir para privatizar servicios públicos con los intereses comunes y aumenta la desigualdad, esto está muy vinculado con la concentración de la riqueza, usualmente se empiezan a construir discursos globales, por ejemplo, cómo hacer a Guadalajara una ciudad internacional sin consultar cuáles son las densidades reales que tiene la sociedad y se ve la ciudad como un ente económico para maximizar la atracción del capital”.

Dijo que cuando se hable de socializar una obra, o la misma planeación de la ciudad, debe hacerse con la firme convicción de descubrir lo que la gente quiere, y no con la de tratar de justificar algún proyecto.

“Y para esto implica el verdadero sentido de la democracia, que la gente participe, no es que se le ofrezca un menú para que lo consuma, sino que la gente diga cuáles son los mejores proyectos, las prioridades que tienen, y en esa participación es cuando se pueden cambiar los comportamientos sociales de la ciudad para que haya una vida más agradable y sustentable”.

Por ello, indicó que es prioritario que se unifiquen criterios entre los distintos órdenes de gobierno que tomen en consideración cosas tan sencillas como la misma dinámica de la población, el esparcimiento, y hasta sus tradiciones y cultura.