Profesores deben enseñar a leer las imágenes para mejorar la educación

“Somos Homo videns”, explica

Un proceso pedagógico adecuado tiene que explorar no sólo la lingüística, sino también la semiótica, porque el estudiante debe de aprender a leer las imágenes en un mundo en el que la vía multimedia es la forma de relacionarse con el entorno, explicó la doctora Patricia Rosas/Foto: Cortesía

Un proceso pedagógico adecuado tiene que explorar no sólo la lingüística, sino también la semiótica, porque el estudiante debe de aprender a leer las imágenes en un mundo en el que la vía multimedia es la forma de relacionarse con el entorno, explicó la doctora Patricia Rosas/Foto: Cortesía

La comprensión de la lec­tura y de las imágenes es un aspecto fundamental para lo­grar un aprendizaje adecuado entre la población en edad escolar, pero también entre quienes cursan la educación media y superior, afirmó la directora del Instituto de Es­tudios en Literacidad, de la Universidad de Guadalajara (UdeG), doctora Patricia Ro­sas Chávez, durante su par­ticipación en el II Seminario Internacional en Pedagogía, Didáctica y Evaluación en América Latina.

En las instalaciones de la Biblioteca Iberoamericana Octavio Paz, durante su con­ferencia “Fomento a la lectu­ra y a la escritura. Proyecto ‘Letras para volar’”, Rosas Chávez dijo que un proceso pedagógico adecuado tiene que explorar no sólo la lin­güística, sino también la se­miótica, porque el estudiante debe de aprender a leer las imágenes en un mundo en el que la vía multimedia es la forma de relacionarse con el entorno.

“Somos Homo videns, dice Sartori, son muchas las imágenes que ven nuestros estudiantes en Internet y te­nemos que saber cómo comu­nicamos a través de esas imá­genes, entender los múltiples campos de conocimiento para enseñar que, sin emoción, no hay memoria de largo plazo”, agregó.

Ante profesionales de la educación de México y Co­lombia, Rosas Chávez dijo que la UdeG impulsa esta nueva concepción de literaci­dad desde las aristas de la do­cencia y la investigación, pero también de la vinculación y la extensión, de manera que el proceso de enseñanza-apren­dizaje se adapte a las caracte­rísticas de sus estudiantes.

“No hay práctica docente que valga si no la sistematiza­mos, analizamos y replantea­mos cada vez, con cada grupo de estudiantes, porque cada grupo viene de diferente con­texto, los estudiantes son dis­tintos. Tenemos que tomarnos un poco de tiempo para cono­cerlos, para escucharlos y sa­ber qué conocimientos tienen y, sobre todo, sus necesidades e inquietudes, y si no las tie­nen, el deber como profesores es ayudar a que las encuen­tren y darles todos los estímu­los intelectuales para ello”, subrayó Rosas Chávez.

Recordó la importancia de que un país tenga altas tasas de educación. Y aunque en México, la tasa de ingreso en el ámbito de la educación superior es de 17 por cien­to, se rezaga de otros países de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económicos (OCDE), que es de 30 por ciento. Refirió, además, estudios que de­muestran que por cada año de escolaridad que tiene un individuo, repercute en sus oportunidades de vida.

“Desde el punto de vista cualitativo, cuanta más esco­laridad tienen los individuos mejores son sus decisiones, mejor es la manera en que se van conduciendo y cambian sus prácticas sociales, sus re­laciones, hay menores índices de violencia y mayor igualdad e inclusión”, desglosó la fun­cionaria universitaria.

Señaló que la tasa de alfa­betización en México es alta, al llegar casi a 95 por ciento, pero esa cifra no se correspon­de con las prácticas de lectura, ya que según la Encuesta Na­cional del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, los mexicanos leen 3.8 libros al año, y esta práctica lectora se extingue cuando las personas egresan de la universidad.

“Si las políticas públicas de educación en México si­guieran igual, se necesitarían 65 años para podernos nivelar con los países de la OCDE. En México, uno de cada cin­co mexicanos posee más de 25 libros, y 42 por ciento de los hogares posee de 0 a 10 libros; esto es importante porque hay una correlación positiva entre la cantidad de libros que se posee y el des­empeño académico que se lo­gra”, comparó.

“Todo esto nos importa porque leer está en la base del proceso educativo –abundó Rosas Chávez–, está docu­mentado que la lectura y la escritura están correlaciona­das directamente con un buen desempeño académico y con el interés por la ciencia”.

La charla de la especia­lista se dio en el marco del II Seminario Internacional en Pedagogía, Didáctica y Eva­luación en América Latina es organizado por el Instituto Transdisciplinar de Literaci­dad y se realiza, del 7 al 11 de octubre, en diferentes se­des y con la participación del Centro Universitario de Cien­cias Sociales y Humanidades, de la UdeG y la Universidad Santo Tomás.

Publicado en: Página 24 Jalisco

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