Nemesio Oseguera es hoy el amo y señor del narcotráfico

Ricardo Ravelo/Staff Sol de Quintana Roo

“El Mencho” conoce como nadie las rutas por donde introducir drogas de Sudamérica a México y a Estados Unidos/Foto: Especial

“El Mencho” conoce como nadie las rutas por donde introducir drogas de Sudamérica a México y a Estados Unidos/Foto: Especial

(Segunda parte)

Tan pronto se entroni­zó como jefe del Cártel de Jalisco Nueva Generación (CJNG), Nemesio Osegue­ra se desprendió del cártel de Sinaloa –no sin entrar en guerra con ese grupo crimi­nal –y selló una alianza con su cuñado, Abigael Gonzá­lez Valencia, El Cuini, líder del cártel del mismo nombre, quien ayudó a El Mencho a introducir cuantiosos carga­mentos de cocaína a México y Estados Unidos a bordo de submarinos.

De hecho, fue el primer capo que se dio a conocer en el mundo criminal utilizando naves sumergibles que eran enviadas desde Colombia ha­cia México y que lo mismo eran descargadas en costas del Caribe que en las del Pa­cífico. Luego, en lanchas rá­pidas, ponían el cargamento a salvo para después enviarlo al mercado estadunidense en barcos portacontenedores, según ellos, el medio más se­guro.

El poder que ha acumula­do el CJNG y El Mencho se debe, en buena medida, a la capacidad que mostró a partir del año 2008 y hasta el 2015 el cártel de Los Cuinis, pues para el gobierno de Estados Unidos este grupo criminal tuvo en ese momento más poder que el propio cártel de Sinaloa. Y eran aliados de El Mencho.

Un agente de la DEA dijo en 2015 que Los Cuinis eran el cártel más rico del mun­do; lo expuso en el momento en que la agencia antidrogas norteamericana y otros órga­nos de inteligencia sumaban fuerzas para investigar a este cártel mexicano, sus alianzas, sus mercados y su poderío económico. Su conclusión en ese momento no dejó lugar a dudas: eran más poderoso que Sinaloa, pero curiosamente no atraían los reflectores nacio­nales ni internacionales como ocurría entonces con el grupo criminal encabezado por Joa­quín El Chapo Guzmán.

Este diagnóstico del cár­tel de Los Cuinis no era visto por las autoridades mexica­nas con el lente de aumento con el que lo miraba la DEA. Incluso, el 28 de febrero de 2015, cuando fue detenido el jefe de esta banda, Abigail González Valencia —El Cui­ni –la Procuraduría General de la República desconocía que habían capturado al capo “más rico del planeta”, de acuerdo con el perfil criminal y económico realizado por la agencia antidrogas de Estados Unidos.

González Valencia, en efecto, había sido detenido en Puerto Vallarta, Jalisco; su captura fue producto de un operativo conjunto realizado entre la Marina, Policía Fe­deral y PGR. La caída de este capo fue festinado por el go­bierno de Estados Unidos. Y tenían razón:

“Los Cuinis son los due­ños casi absolutos del merca­do europeo y asiático de las drogas –dice el diagnóstico de la DEA –que detectó la alianza de este cártel con la organización encabezada por Nemesio Oseguera, de ahí que éste último haya alcanza­do tanto control y poder den­tro y fuera de México.

El diagnóstico de la DEA amplió todavía más su visión sobre el jefe del cártel de Los Cuinis: “El Cuini y sus her­manos, cinco en total, son los narcotraficantes más ricos porque son quienes venden más cocaína y metanfetami­nas a Europa y las autorida­des europeas no han logrado confiscarles casi nada de di­nero ni de drogas. Esto quiere decir que sus ganancias, se podría afirmar, que son cerca­nas al cien por ciento”.

Abigael González Valen­cia –según los informes de la DEA –fue el responsable de traer a México a guerrilleros de las Fuerzas Armadas Re­volucionarias de Colombia (FARC) para entrenar al equi­po de sicarios del CJNG.

Lo anterior fue confirma­do por uno de los socios de El Mencho, Óscar Nava Valen­cia, El Lobo, tras ser captu­rado en 2009. Ante las auto­ridades estadunidense declaró que integrantes de la guerrilla colombiana proporcionaron adiestramiento militar a sica­rios del CNJG entre 2010 y 2012, antes de que las FARC aceptara las conversaciones de paz y cese al fuego en Co­lombia.

Y añadió: “Yo también sabía que Abigael Gonzá­lez tenía conexiones con las FARC y que se aprovechó de las mismas para traer al me­nos cuatro combatientes de las FARC para entrenar a los integrantes del CJNG y Los Cuinis en técnicas de fabrica­ción de bombas y asesinato.

Este testimonio resultó clave para que Estados Uni­dos ordenara el arresto de Abi­gael González Valencia, pues otras fuentes confirmaron no sólo su poderío en materia de introducción de drogas a varios países del mundo sino sus vínculos con la guerrilla colombiana, lo que favoreció en todo a “El Mencho”, so­brevivientes de aquella reda­da internacional.

El testimonio de El Lobo tuvo varios efectos y sirvió para abrir nuevas líneas de investigación: por ejemplo, sirvió a las autoridades esta­dunidenses para documentar la relación de Los Cuinis con el CJNG y narcotraficantes colombianos.

Entre otros nombres sa­lieron a relucir el de Diego Pérez Henao, identificado por las autoridades colombia­nas como “Diego Rastrojo”, quien encabeza a las Rondas Campesinas Populares o “Los Rastrojos”, un grupo armado que sirvió como brazo ejecu­tor del Cártel del Norte del Valle de Colombia.

No es todo: Según el tes­timonio de El Lobo, Pérez Henao –“El Rastrojo” –fue quien enlazó a Abigael Gon­zález Valencia con su princi­pal proveedor de cocaína en Colombia: El Cártel de Cali, en otro tiempo representado por el legendario Pablo Esco­bar Gaviria.

En el año 2000 las autori­dades estadunidenses tuvie­ron informes confidenciales de que El Cuinis –socio de El Mencho –movía entre mil y dos mil 500 toneladas de co­caína de Colombia a México cada trimestre.

“El Rastrojo” fue captura­do, después de una larga ca­rrera criminal, el 3 de junio de 2012 en Barinas, Venezuela, y ese mismo año El Lobo Va­lencia se declaró culpable de narcotráfico en Estados Uni­dos.

El lobo declaró porme­nores de cómo transportaban la droga desde Colombia ha­cia México. E aquí el modus operandi: “En 2006 y 2007 invertí en tres cargamentos de drogas cuyo traslado de Co­lombia a México operó Abi­gael González Valencia. Cada uno era de 1,500 kilos y todos llegaron a buen puerto.

“González Valencia era el encargado de coordinar con el proveedor colombiano la cocaína. “Los Rastrojos eran nuestros proveedores”, dijo.

Para sus servicios de transporte y venta, “El Lobo” se reunía personalmente con González Valencia en Gua­dalajara y le entregaba male­tas repletas de dólares. Des­pués El Cuinis se trasladó a la ciudad de México, desde donde despachaba los pagos a los proveedores colombia­nos.

De esta amplia relatoría sobre las operaciones de narcotráfico entre Los Cui­nis, el CJNG y los cárteles colombianos se desprenden otros episodios que impli­can en todas estas manio­bras a Nemesio Oseguera, por aquel tiempo todavía sin gran notoriedad en el mundo criminal, pero con amplios movimientos en el mercado de las drogas.

Se consigna en dicho ex­pediente que, a mediados de 2007, “El Cuini” y su cuñado, “El Mencho”, invirtieron jun­to con “El Lobo” en un carga­mento de cocaína que salió de Colombia.

Relata “El Lobo”: “La cocaína se estaba movien­do desde Sudamérica hasta México a bordo de una nave sumergible. El plan era que la nave viajaría hasta un pun­to predeterminado fuera de costa, donde varias lanchas rápidas se encontrarían con la embarcación y llevarían la cocaína hasta México.

“En aquella ocasión –pro­siguió– todos perdieron su dinero porque las autorida­des colombianas detectaron el submarino y los tripulantes prefirieron hundirlo antes que permitir la incautación”.

De acuerdo con los infor­mes, esta operación fallida de El Lobo y “El Cuini” era manejada a través de una ruta compartida. La droga también la cargaban en portaconte­nedores que eran enviados desde Colombia, pasaban por Panamá o Costa Rica y luego desembarcan en algún puerto mexicano, donde tenían todo arreglado para su entrega.

El testigo dijo que por esta vía transportaba un car­gamento de droga cada dos o tres meses y nadie se lo impidió durante un lapso de dos años, por lo que después los narcotraficantes michoa­canos siguieron el ejemplo transportando droga desde Guatemala, pero en avión: cargaban entre 300 y 1,200 kilos. González Valencia era el encargado de comprar la droga en Colombia.

En otros de sus testimo­nios “El Lobo” dijo que “El Cuini” le propuso mover co­caína desde Panamá directo a Los Ángeles, California, en buques de contenedores.

Nava Valencia dijo que rechazó la oferta porque le pareció insegura, aunque lue­go reconoció que “El Cuini” nunca tuvo problemas en esa ruta. El testigo fue capturado cuando preparaba el envío de tres mil kilos de coca a bordo de un avión con matrícula es­tadunidense. La operación se canceló.

El negocio entonces que­dó en manos de “El Cuini” y su cuñado “El Mencho” Ose­guera. Y tras la captura de “El Cuini”, Nemesio Oseguera se quedó con el negocio y no sólo eso: con el control total del CJNG. Hoy es el amo y señor del narcotráfico y co­noce como nadie las rutas por donde introducir drogas de Sudamérica a México y a Es­tados Unidos.