Vecinos de la zona, en Tonalá, denuncian pésimo manejo de animales

Habitantes de esta parte de la Cuna Alfarera exigieron al alcalde Juan González que tome medidas inmediatas que les permitan vivir en paz y sin la contaminación ambiental y auditiva que enfrentan en su comunidad debido a este sitio de matanza

Por Rafael Hernández Guízar

Habitantes de los alrede­dores del rastro municipal de Tonalá se quejaron ayer de los malos olores y la conta­minación que viven debido a la presencia de la casa de matanza.

Miguel Hernández, uno de los vecinos de esta zona, indi­có que el olor es nauseabundo y que este, entra a sus vivien­das sin que haya oportunidad de hacer algo que lo evite.

“Mire, no hay buena higie­ne, no limpian bien y afecta mucho el olor, se salen mucho los olores y pues como dejan todo tirado y no lo limpian pues huele bastante mal. A mí me afecta mucho porque vivo atrás del rastro”.

Asimismo, criticó que a distintos horarios se hace la matanza, es decir, no los de­jan descansar.

“Como matan de noche pues el puerco es muy chillón y no dejan dormir, además que todo se va al drenaje”.

Por su parte, Cecilia Gon­zález, otra de las vecinas afec­tadas, aseguró que el grado de afectación es inmenso.

“Pues mire, sí causa afecta­ción tanto como para nosotros de que a veces hasta a las dos de la mañana se escuchan a los puercos y las reses que los están sacrificando, el olor más que nada (sic). Está la escuela y sí, es algo desagradable y to­davía ver que abusan de mal­tratar de más a los animales”.

Dijo también que hay maltrato a los animales y que ellos mismos como vecinos han documentado: “Los pa­tean, se ve como un desquite, no es nada más lo del rastro, hay mucha basura por ejem­plo que sale del mismo rastro, ponen un puño de basura. Se hace como todo un cochinero tal cual, los olores son muy fuertes y llegan a larga distan­cia, a una cuadra más o me­nos, se distingue cuando una va llegando al rastro”.

Por ello, esta mujer hizo un llamado a su alcalde Juan Antonio González Mora, a nombre de los vecinos de la zona para que se tomen me­didas inmediatas que les per­mitan vivir en paz y sin la contaminación ambiental y auditiva que enfrentan en su comunidad.

“Lo que pedimos es que se ponga atento, que no eche a costal roto como se dice, porque eso no es de un tiempo para acá, ya tiene años, entran y salen presidentes y es lo mismo”.

Por cierto que nosotros mismos constatamos que el olor en toda la colonia es nau­seabundo, algo que según los vecinos y miembros del mis­mo ayuntamiento, se debe obviamente ala presencia del rastro, pero sobre todo, al ma­nejo final de los residuos, es decir, de las vísceras y la san­gre que van “directamente al drenaje” según se dijo.