Se llenan los bolsillos vendiendo áreas boscosas, critica la Iglesia católica
“La inconsciencia humana, los intereses de los gobiernos y la apatía ante una realidad que cada día es más cruda y real son la letal plaga que está terminando con la bondad de nuestra madre naturaleza que parece defenderse ferozmente”, lamentaron en su editorial de “El Semanario”
Por Rafael Hernández Guízar
Los desastres naturales que han azotado a la ciudad en fechas recientes deben atenderse de inmediato por las autoridades pero con la conciencia del cambio a largo plazo, sentenció la Iglesia católica de Guadalajara.
A través de su sección editorial en el periódico “El Semanario” de la Arquidiócesis de Guadalajara, señaló que las intensas granizadas que han dejado estragos en la ciudad, se deben principalmente a la falta de acciones reales para el cuidado del medio ambiente.
“El planeta ha activado la señal de alerta. Agoniza, se desintegra. El aire contaminado se ha convertido en una nube tóxica bajo la que vive el 95% de la población, los fenómenos naturales han recrudecido su fuerza, todos lo vemos, todos lo padecemos, pero sólo unos cuantos están tomando cartas en el asunto”, indica el texto publicado.
“El orden natural ha sido radicalmente trastocado por las infames acciones humanas que han dado al traste con los eventos climáticos. Desde hace ya algunos años hemos sido testigos del incremento en la fuerza de los distintos fenómenos naturales. El insufrible calor en las calles bajo un sol lacerante, los huracanes y tormentas que devastan pueblos y ciudades, las ondas gélidas cada vez más severas, un aire irrespirable que nos enferma, la sequía extrema en algunas zonas antes fértiles ahora convertidas en yermos desolados son sólo algunas de las evidencias tangibles de esta destrucción autoinfligida”.
Con una crítica en torno a la falta de cuidados para trabajar contra la contaminación del agua, el aire y el subsuelo, así como la deforestación de las zonas boscosas, la iglesia católica de Guadalajara aseguró que es momento de que los intereses de grupo cedan ante el verdadero beneficio colectivo.
“La inconsciencia humana, los intereses de los gobiernos y la apatía ante una realidad que cada día es más cruda y real son la letal plaga que está terminando con la bondad de nuestra madre naturaleza que parece defenderse ferozmente”.
Y siguió: “Cometemos descuidos, algunos inconscientes, otros premeditados: hemos visto muchas personas que arrojan la basura a las calles, el uso excesivo de plásticos, el abuso en la utilización de los vehículos que además de envenenar el aire con gases tóxicos nos ha convertido en una humanidad de gorditos incapaces de caminar para llegar a los destinos próximos, el desperdicio irracional del agua, la utilización de químicos para acelerar los procesos de cultivo, todo ello sumado a la inoperancia de los gobernantes ocupados sólo en llenarse los bolsillos vendiendo áreas boscosas, pulmones naturales de una tierra que se asfixia, permitiendo la tala incontrolada, y muchas otras acciones que rayan en la imbecilidad, son un suicidio cotidiano”.
De esta forma, quedó en claro que las pocas – o casi ningunas– acciones de las autoridades, no sólo son insuficientes, sino que a esto, debería de haber también un trabajo de la sociedad misma pues las acciones aisladas no funcionarían.
“El cambio climático es un problema mundial con consecuencias graves: ambientales, sociales, económicas, políticas y de la distribución de bienes, dice el Papa Francisco, no sólo se trata de salvar osos polares; implica acciones comunes, unidad, compasión, y sobre todo voluntad, amor por una bendita tierra que nos cobija en paisajes maravillosos, sabores y aromas increíbles, es la casa que habitamos como familia humana”.
Finalmente, instaron a los fieles y a la sociedad en general a tomar acciones en lo individual pero a la vez, a apoyar a las autoridades para evitar que las desgracias producidas por el cambio climático y la devastación del ambiente sean cada vez peores.
