El 2 de julio, decenas de miles de catalanes viajaremos hasta Estrasburgo para manifestarnos coincidiendo con el inicio del nuevo Parlamento Europeo. Exigiremos que nuestros representantes catalanes, elegidos por 2 millones de personas, puedan ser eurodiputados, cosa que España intenta impedir.

Son el Presidente legítimo de Cataluña, Carles Puigdemont, el vice-presidente Oriol Junqueras y el consejero Toni Comín, que fueron depuestos ilegalmente por el gobierno español porque el gobierno catalán organizó un referéndum de autodeterminación, en el que votaron 2,3 millones de catalanes.

Este referéndum quería presionar al gobierno español a organizar un referéndum de común acuerdo como los celebrados en Escocia o Quebec. Pero el gobierno español, temeroso que la opción por la independencia ganara, no lo quiere permitir.

Y entonces, como vio todo el mundo, envió la policía a pegar a los votantes. Y luego ha manipulado la justicia para arrinconar el movimiento independentista y está acusando los detenidos de rebelión violenta con cargos de hasta 25 años.

Por eso algunos líderes catalanes, como Puigdemont y Comín, decidieron salir de España y ponerse en manos de la justicia europea (belga, alemana e inglesa), seguros de que la justicia española los condenaría mintiendo que hubo violencia.

Junqueras, que lleva casi dos años de prisión preventiva, se adivina que será condenado a muchos años de prisión, a pesar de que, en el juicio televisado, se ha podido constatar que sólo hubo un delito menor de desobediencia que no conllevaría prisión. De hecho, que puedan convertirse en eurodiputados, les permitiría evitar la venganza de la justicia española gracias a la inmunidad parlamentaria.

El 2 de julio habrá la manifestación más grande nunca vista ante el Parlamento Europeo. Necesitamos que Europa se dé cuenta de que ya no es un asunto interno español sino un conflicto europeo y que se implique en impedir el juego sucio de España. Queremos un referéndum.

Jordi Oriola Folch, realizador audiovisual