Mientras se sobrevive en un contexto de falta de oportunidades y violencia

Para un padre de familia, el que un hijo le pida algo razonable y no poder dárselo, es todo un problema, explicó el Arzobispado de Guadalajara en la editorial de El Semanario

Por Rafael Hernández Guízar

Para la iglesia católica ser papá en México, “reviste una gran cantidad de retos y desafíos. Anhelos y tragedias se suceden cotidianamente en las familias mexicanas”, pues resulta difícil garantizar el acceso a la educación universitaria, que tengan una vivienda digna y otras oportunidades que difícilmente se alcanzan con la economía actual y la elevada delincuencia/Imagen de Referencia

Para la iglesia católica ser papá en México, “reviste una gran cantidad de retos y desafíos. Anhelos y tragedias se suceden cotidianamente en las familias mexicanas”, pues resulta difícil garantizar el acceso a la educación universitaria, que tengan una vivienda digna y otras oportunidades que difícilmente se alcanzan con la economía actual y la elevada delincuencia/Imagen de Referencia

Enfrentan los padres aban­dono social y frustración por llevar a sus hogares lo nece­sario para sacar adelante a sus familias, lamentó la iglesia católica de Guadalajara.

A través de su periódico oficial, El Semanario, el Ar­zobispado de Guadalajara se refirió al caso de los hombres que son cabeza de hogar en el país y la situación por la que atraviesan, que va desde la crisis económica hasta la inseguridad y el valor social que se le da a esta figura de la familia.

En la sección de su editorial, señalaron que “En 69 de cada 100 hogares el jefe de familia es hombre, y los hogares don­de la jefa de familia es mujer, es el 28.5% de acuerdo con la Encuesta Nacional de los Ho­gares del INEGI. La población actual en México se estima en 123.6 millones de personas y, en promedio, hay 3.6 integran­tes por cada hogar”, señala la publicación.

“Ser padre, hoy y siempre, es una gracia y un desafío. Cada hijo entra en la vida de los esposos como un miste­rio por descubrir. ¿Será sano, será bueno, será obediente, me vivirá mucho tiempo?”.

Y sigue: “El padre nos le­vanta por los aires, como el primer paso para lanzarnos al mundo; la madre nos carga y nos aproxima a ella, hasta acogernos en su regazo y en sus brazos, como evitando la partida de la casa. Muchos recordamos que nuestros pa­dres nos cargaban sobre sus hombros, por encima de ellos, para ver el mundo, como para que nos brotaran las alas, para que nos asomáramos al mun­do que nos esperaba”.

Para la iglesia católica ser papá en México, “reviste una gran cantidad de retos y de­safíos. Anhelos y tragedias se suceden cotidianamente en las familias mexicanas. Los an­helos de un papá en los tiem­pos actuales, es que sus hijos puedan acceder a la educación  universitaria, que formen una buena familia, que obtengan un empleo, que accedan a una vivienda digna y que tengan la posibilidad de acceder a los ser­vicios de salud”.

Sin embargo, señalan en esta editorial un punto impor­tante: El factor económico.

“El Instituto de Investiga­ciones para el Desarrollo con Equidad (Equide), de la Uni­versidad Iberoamericana, se­ñala que el salario mínimo para una familia mexicana debería ser de 353 pesos diarios. Cada integrante del hogar, en el que se incluyen los hijos, tendría que ganar 4 mil 760 pesos al mes para que en total tuvieran ingresos por 19 mil 41 pesos. Para un padre de familia, el que un hijo le pida algo razonable y no poder dárselo, es todo un problema. Hoy, el sentimien­to de inseguridad, la violen­cia cotidiana, el secuestro y la desaparición forzada, aparecen como tragedias cotidianas en el imaginario social de los padres de familia. Se preguntan cómo enfrentar estas situaciones de gran alcance social”.

Por ello, la iglesia llamó a la sociedad a valorar la figura paterna, y a las autoridades, a trabajar por el cambio que permita fraguar los anhelos de los padres de familia.