A ver si en el aniversario de las explosiones nos liberan medicamentos: Sonia Solórzano
Son 62 personas las que aún no reciben medicinas para sobrellevar las secuelas del accidente ocurrido hace 27 años; exigen al gobernador y a la Secretaría de Salud tomar cartas en el asunto
Por Rafael Hernández Guízar

“En esta administración no hemos recibido el trato que deberíamos, medicamente hablando”, tronó Sonia Solórzano, una de las sobrevivientes de la tragedia del 22 de abril de 1992/Foto: Francisco Tapia
A más de 15 días, no hay respuesta de las autoridades estatales a los sobrevivientes del 22 de abril, aún no les han dado los medicamentos que desde noviembre les dejaron de surtir.
Sonia Solórzano, una de las sobrevivientes a las explosiones del 22 de abril a quien habíamos ya entrevistado en días pasados y quien puso al descubierto que el gobierno estatal ha incumplido en darles los medicamentos, aclaró que en el problema es también la Comisión Estatal de Derechos Humanos Jalisco (CEDHJ) la que los ha dejado solos, según expuso, pues ni siquiera este organismo “ciudadano” les ha ayudado a que puedan tener las medicinas que les ayudan a seguir viviendo.
“Ahorita ya mejor que nos pregunten que enfermedades no tenemos. Yo llevo ya cerca de 22 cirugías, casi una por año, dos prótesis, tengo fibromialgia, escoliosis severa, a mediano plazo voy a estar en silla de ruedas y ahora ya hasta tengo que estar conectada al oxígeno. Y en esta administración no hemos recibido el trato que deberíamos, medicamente hablando”, lamentó.
“Porque ante todo simulan que nos atienden, pero al día de hoy no he recibido mis medicamentos, al día de hoy no hemos recibido un solo medicamento de la Secretaría de Salud. En servicio médico somos responsabilidad del estado, hay un fideicomiso, y el día primero de enero se me negó el servicio médico en Zoquipan que porque no me pude identificar como ‘lesionada’, siendo que no hay una credencial así, no oficial, pero sí estoy en un padrón oficial de lesionados, y se me negó la atención hasta que no me identificara como tal.
–¿Qué pasó ese momento?
–Mi esposo me tuvo que sacar de ahí e irnos a un hospital particular, al día de hoy está una queja en derechos humanos pero los médicos de ahí dieron todos mis diagnósticos menos por lo que fui a urgencias y dan a entender que es mentira y mire, aquí están las secuelas (dijo al tomar la manguera que salía de su tanque de oxígeno), dicen que está la medida cautelar para que me estén atendiendo. Estoy sin medicamento, entonces cuál atención, derechos humanos llegó a un acuerdo con salud, yo me siento defraudada.
–Hace más de dos semanas, usted nos dijo que no hay medicamentos.
–Y al día de hoy te lo confirmo, todavía no hay medicamentos, la última vez que nos vimos, ya había ido seis veces y esta vez van dos, ellos quedaron de llamarme cuando estuvieran los medicamentos y al día de hoy no me han llamado.
–¿Qué representa para usted ir a pedir sus medicinas?
–Representa un gasto mayor que tengo que valorar, para empezar tengo que pagar taxi y son 100 pesos de ida y 100 de regreso; implica rentar un cilindro portátil, son cerca de mil pesos más la carga del oxígeno que nada más ajusta para ir y regresar y cada vez estamos hablando en promedio de mil 500 pesos que tengo que gastar para ver si ya llegó el medicamento.
Al momento, son 62 las personas que no han recibido los medicamentos a los que tienen derecho por estar dentro del fideicomiso en el que los tres niveles de gobierno –estado, federación y municipio– pusieron dinero para la atención “integral” de los sobrevivientes de las explosiones del 22 de abril de 1992 en el sector Reforma de Guadalajara.
