Miles caminan más de 200 kilómetros para ver a la Virgen

En estos días de vacaciones, son miles de personas las que hacen el recorrido para dar gracias o ir a cumplir las llamadas “mandas”

Por Rafael Hernández Guízar

Como cada año, son miles de fieles quienes caminan desde Guadalajara hasta la basílica de Nuestra Señora del Rosario, en Talpa de Allende, un acto de fe para los católicos que incluso, convoca a familias enteras que recorren 208 kilómetros entre carreteras, montañas y pueblos/Foto: Cortesía

Como cada año, son miles de fieles quienes caminan desde Guadalajara hasta la basílica de Nuestra Señora del Rosario, en Talpa de Allende, un acto de fe para los católicos que incluso, convoca a familias enteras que recorren 208 kilómetros entre carreteras, montañas y pueblos/Foto: Cortesía

Salieron ayer de Guadalajara los últimos peregrinos con destino a Talpa de Allende.

Se trata de una tradición que a lo largo de años se ha pasado de generación en generación, caminar desde esta ciudad capital hasta la basílica de Nuestra Señora del Rosario en Talpa, un acto de fe para los católicos que incluso, convoca a familias enteras que recorren 208 kilómetros entre carreteras, montañas y pueblos.

Ayer fuimos testigos de uno de los últimos grupos de peregrinos que salieron de Guadalajara con motivo del final de la Semana Santa o Semana Mayor.

Juan Alberto Domínguez, un joven de 31 años de edad, tomó su mochila, la llenó de botellas con agua, tres mudas de ropa, artículos de higiene personal, algo de comida y una bolsa de dormir.

Salió desde el amanecer del centro tapatío; antes de iniciar su recorrido fue a la catedral a “encomendarse” a Dios y a la virgen para no correr ningún peligro.

“Pues esta es la primera vez que lo hago así, yo solo”, dijo al ser entrevistado en las cercanías del crucero que da al club deportivo de la Universidad de Guadalajara (UdeG) en el municipio de Tala.

“Lo más difícil es ahorita que está en su punto más duro el sol porque se pone muy caliente el pavimento y eso hace que se ponga más complicado caminar, pero por eso pues ando cómodo, para poder caminar lo más que alcance”, agregó.

–¿Y cuánto tiempo va a caminar?

–Yo espero poder llegar allá a Talpa en unos tres días.

–¿Y dónde va a dormir?

–Donde se pueda, donde me agarre la noche, saco mi casa de campaña y ahí.

Llevaba consigo un bolso pequeño lleno de cacahuates y nueces: “es un snack para que me dé energía”, dijo mientras sonreía pues aseguró estar nervioso pero muy motivado.

“Esta vez yo voy a pagar una manda, bueno les dicen mandas pero no son mandas, son promesas por un favor que pedí, así que ahora me toca a mí pagar, porque sí se me cumplió”.

Como este joven, varios más iban a pie por la orilla de la carretera, cuidándose uno a otro, dándose ánimos para no desistir en esta larga e intensa caminata.