Cientos de personas acuden luego de los “oficios”
Por Rafael Hernández Guízar

Como cada año, en los llamados días santos, feriados para el grueso de la población, los ciudadanos consumen las empanadas de variados sabores y precios, a las afueras de los templos/Foto: Francisco Tapia
Las tradicionales empanadas en el centro de la ciudad se convirtieron en un atractivo para turistas y habitantes de la ciudad, quienes acuden a los templos a participar de la liturgia de la Semana Santa.
Rellenas de crema, atún, rajas con queso, champiñones, fruta y hasta mole poblano, las tradicionales empanadas son algo que atrae a la ciudadanía, turistas y pobladores de Guadalajara y sus alrededores que van al centro de la ciudad, donde se ofrece una gran cantidad de estos panecillos.
“Baratas amigo, pásele”, dijo a este reportero una jovencita que atendía un puesto de empanadas justo en las afueras del templo de La Merced, a un costado de la presidencia de Guadalajara.
“Estas, las dulces, valen 3 por 25 y las otras, las de atún y de guisado valen a 20 pesos cada una”, dijo con una gran sonrisa, incluso invitando a la degustación.
El sabor que de aquellos panecillos era exquisito, con hojaldre crujiente por fuera.
“Tenemos ya más de 30 años en esto, mi mamá venía desde chica y ahora yo”, me comentó.
en esta ocasión, el ayuntamiento de Guadalajara a diferencia de años anteriores, limitó los espacios para los vendedores de empanadas, pero en las afueras de cada iglesia de pueden encontrar en charolas plateadas cubiertas por enormes bolsas de plástico.
Luego de degustar una de estas empanadas, para la mayoría de personas, lo siguiente es ir a cada uno de los 7 templos más importantes del centro tapatío, una peregrinación católica que es parte del ritual de la semana Santa.
La finalidad de estas visitas, según se dijo, es conmemorar el camino de Jesucristo a la cruz, lo cual inicia desde el jueves santo, hasta llegar a su calvario. Son siete templos, pues en cada uno de estos se recuerda el paso de Jesucristo por las casas de Anás, Caifás, Herodes, Pilato, de vuelta a la casa de Poncio Pilato, y finalmente, el Monte Calvario, donde se realizó la crucifixión.
