Ladrones entran a tiendita “como Pedro en su casa”

Van 14 veces en dos meses; no hay vigilancia, critica comerciante 

Cada 4.2 días en promedio, la señora Mónica Gallo es víctima de la delincuencia en el negocio que tiene en las inmediaciones del Parque González Gallo, sin que a los ladrones les resulte complicado hacer de las suyas ante la falta de vigilancia y patrullaje, pese a ser un parque que se ubica entre avenidas importantes como González Gallo y R. Michel.

No es tal la supuesta reducción en los delitos patrimoniales que presume el alcalde Ismael del Toro; para quienes tienen tiendas cerca del Parque González Gallo, sólo se trata de un maquillaje de parte de las autoridades para que los ciudadanos no vean la crítica situación en la que se encuentran/Fotos: Francisco Tapia

No es tal la supuesta reducción en los delitos patrimoniales que presume el alcalde Ismael del Toro; para quienes tienen tiendas cerca del Parque González Gallo, sólo se trata de un maquillaje de parte de las autoridades para que los ciudadanos no vean la crítica situación en la que se encuentran/Fotos: Francisco Tapia

“Hemos comentado que son 14 veces en dos meses, se oye demasiado pero así de exagerado está la situación; se llevan nuestros instrumentos de trabajo, quizá para ellos no sé si sea para drogas, pero a nosotros nos quitan las ollas, licuadoras, batidoras, se llevan todos los trinches, los cubiertos, todo eso para venderlo al kilo, entonces a ellos les dan 50 pesos pero a nosotros nos dan en la torre”.

Desde la primera ocasión en que ocurrieron los robos, han exigido mayor vigilancia, pero esto es algo que no se ha podido concretar, al punto que ya hasta piensa que se trata de una situación que tiene que ver con las condiciones del parque y la falta de un alumbrado adecuado.

“Siguen los robos y es un cuento de nunca acabar, no sé si sea la zona, no sé si sea que se presta la oscuridad del parque, no sé qué sea, pero nos siguen abriendo los candados, nos trozan lo que tengas, cadenas, lo que sea, nos siguen abriendo”.

Entre lo principal que se roban está la comida, los refrescos, mesas y todo lo que parezca que es de fierro, para el kilo, por lo que se obtendría una cantidad mínima de dinero, en contraposición con lo que ellos tienen que pagar como si se tratara de un impuesto más.

“Yo al cerrar pongo mil trampas, lo que les llamamos las ‘mexicanadas’ para poder irme tranquila, pero cada día en la mañana es llegar a rezar porque nuestra cortina esté intacta, de hecho al señor de la tienda tiene alarmas, tiene cámaras, tiene candados, tiene cancel, increíble, pero le hicieron un hoyo en el techo”.

La señora Mónica Gallo, encargada de un negocio en las inmediaciones del Parque González Gallo lamentó el azote de los rateros: “nos quitan las ollas, licuadoras, batidoras, se llevan todos los trinches, los cubiertos, todo eso para venderlo al kilo, entonces a ellos les dan 50 pesos pero a nosotros nos dan en la torre”

La señora Mónica Gallo, encargada de un negocio en las inmediaciones del Parque González Gallo lamentó el azote de los rateros: “nos quitan las ollas, licuadoras, batidoras, se llevan todos los trinches, los cubiertos, todo eso para venderlo al kilo, entonces a ellos les dan 50 pesos pero a nosotros nos dan en la torre”

Alejandro Ramírez es otro de los comerciantes de esta zona. En su caso, dos veces ha sido víctima de los amantes de lo ajeno, por lo que considera que hace falta más atención de las autoridades, tanto municipales como estatales.

“Parece que es tierra de nadie y a mí en lo personal aquí en el local me ha tocado dos veces que cortaron candados, han intentado meterse al local, pero tengo más seguridad, por dentro no han logrado entrar, pero sí es algo que pues ya nos tiene a todos enfadados. El año pasado hubo una rachita, como mes, mes y medio nos trajeron… estuvieron cortando el cobre, se robaban el cobre de los cables de luz, de las tapas del agua, se estuvieron robando las rejas, el metal, habían estado mucha lata”.

Por lo que les ha tocado vivir, es que considera que la supuesta reducción en los delitos patrimoniales, sólo se trata de un maquillaje de parte de las autoridades para que los ciudadanos no vean la situación real en la que se encuentran.

“Él dice que estadísticamente los índices de la delincuencia va a la baja, pero son puras estadísticas falsas y maquilladas por estas personas, entonces pues la verdad es que no hay seguridad, entonces tenemos que cuidarnos por nosotros mismos, no se ve por dónde nos apoye el gobierno”.

Publicado en: Página 24 Jalisco

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