No tiene para cuándo acabar el desabasto: Ciudadanos

Desesperados, miles de jaliscienses abarrotaron las estaciones de servicio de combustible para esperar a cargar unas gotas; esto generó problemas de circulación en avenida López Mateos

Por Rafael Hernández Guízar

Por si no fueran suficientes los problemas por la falta de combustible se añade otro daño colateral: En calles y avenidas de la ciudad, las largas hileras de vehículos “esperando por la pipa” generan, minuto a minuto, molestias y congestionamientos viales/Foto:

Por si no fueran suficientes los problemas por la falta de combustible se añade otro daño colateral: En calles y avenidas de la ciudad, las largas hileras de vehículos “esperando por la pipa” generan, minuto a minuto, molestias y congestionamientos viales/Foto: Archivo Página 24

Sigue la ciudad desquicia­da en algunos puntos cercanos a las gasolineras, el tráfico es abrumador por las largas filas de automóviles que acuden a comprar combustible.

Ayer, tras el desabasto de combustible que persiste en la Zona Metropolitana de Guadalajara (ZMG), las filas de automóviles causaban un enorme congestionamiento vial en las cercanías de las es­taciones de servicio.

Cientos de personas ha­cían fila uno tras otro inten­tando comprar gasolina; in­cluso, había quienes se metían entre los autos para lograr su cometido, pero rápidamente eran sacados por las personas que llevaban ya al menos una hora –en algunos casos– es­perando su turno.

“No, es que esto ya es in­soportable y nomás no tienen para cuándo”, dijo una seño­ra que esperaba en la avenida López Mateos en Guadalajara para comprar gasolina.

–¿Cuánto tiempo lleva us­ted aquí señora?

–Casi una hora y eso por­que me dijeron unos amigos que andaban buscando, que les dijeron los de la gasolinera que ahora iba a haber sino quién sabe, yo creo que si no le pongo se me va a quedar porque ya nomás me queda la reserva.

–¿Y qué ha representado para usted esta situación?

–Ay, una cosa horrible; nunca me imaginé que fuera a pasar, pero pues qué hace­mos, ni modo de no comprar gasolina porque el carro no funciona con agua.

Igual que esta mujer, mu­chos más mostraban cara de desesperación en su estadía en la fila.

Este reportero recorrió algunas de las zonas en con­flicto. Uno de los casos que más se reportó a la redacción de Página 24, fue la de la señalada avenida López Ma­teos, en las cercanías de la avenida Américas.

Había fila para abastecer combustible por la lateral de esta avenida desde los cruces de Joaquín Angulo, muy cer­cano a Casa Jalisco, y se ex­tendía hasta la calle Florencia, frente al Instituto Electoral y de Participación Ciudadana (IEPC).

El problema radicaba en que no sólo era un carril el que tapaban los automovilis­tas, sino que era incluso el paso para que se incorporaran quienes pretendían salir o en­trar del subterráneo, lo cual hizo que muchas personas tu­viesen que esperar deteniendo a más automovilistas.

Por cierto que muchos de los que pretendían hacer com­pra de combustible, estaban empujando sus vehículos, desde carros y motocicletas hasta camionetas, debido a que ya no prendían, y otros, a que no querían gastar lo último que les quedaba en el tanque.