Pablo González, presidente de Amegas, pone el dedo en la llaga:
“Empleados de Pemex, dueños de gasolineras, funcionarios, políticos y narcos, participan en el robo de combustible”
Por Gloria Reza

Pablo González Córdova, presidente de la Asociación Mexicana de Empresarios Gasolineros (Amegas) denuncia: “Es una red que… amanecía hecho pedacitos”. El robo de combustible “es toda una red que creció en los últimos años al amparo de los gobiernos de los tres niveles. Y cuando uno denunciaba el robo de combustible de Pemex nadie hacía caso; peor aún, cuando algún expendio se oponía a vender huachicol, desaparecía algún familiar del concesionario o su chofer amanecía hecho pedacitos”/Foto: Cuartoscuro
(apro).- En el robo de combustible participan los propios empleados de Pemex, dueños de gasolineras, funcionarios y políticos, así como narcotraficantes, sostiene Pablo González Córdova, presidente de la Asociación Mexicana de Empresarios Gasolineros (Amegas).
Revela: “Es toda una red que creció en los últimos años al amparo de los gobiernos de los tres niveles. Y cuando uno denunciaba el robo de combustible de Petróleos Mexicanos nadie hacía caso; peor aún, cuando algún expendio se oponía a vender huachicol, desaparecía algún familiar del concesionario o su chofer amanecía hecho pedacitos.
“Si íbamos a la Procuraduría General de la República (PGR) a presentar una denuncia nos respondían: ‘No es de mi competencia’; lo mismo sucedía en la Fiscalía General del Estado. Los presidentes municipales decían: ‘¿Yo qué? No tengo ni pistola’; el Ejército se justificaba con un: ‘A mí no me toca’, y La Maña (los narcos) nos decía: ‘Si denuncias, te desaparecemos’. Nadie nos contestaba.”
Por eso, dice en entrevista, le pide al presidente Andrés Manuel López Obrador atender este problema y le advierte, a nombre de sus representados: “Si la delincuencia estaba sobre el ducto, ahora se va a ir sobre las pipas, y una parte importante de las pipas es de los gasolineros”.
El titular de la Amegas admite que las amenazas de La Maña disminuyeron recientemente. Comenta que abundaron las querellas, sobre todo en Puebla, Guerrero y Chiapas. Por lo que atañe a Jalisco, las amenazas fueron pocas y se concentraron en dos municipios: La Barca y Ocotlán.
Relata: el propósito de los gobiernos anteriores era saquear a Pemex, la empresa más redituable del país. “Las autoridades no hacían nada para atacar a los chupaductos porque no les convenía (que la empresa fuera afectada)”.
La nueva estrategia
Antes, dice González Córdova, “salían pipas sin factura de las terminales; las de 30 mil litros salían con una factura de 15 mil, pero eso se acabó, pues hoy las terminales están custodiadas por elementos de la Secretaría de la Defensa Nacional, quienes se encargan de supervisar la entrada y salida de las pipas, así como de cotejar las facturas y la cantidad de combustible.
Sobre los expendios que compraban gasolina robada, dice desconocer cuántos y cuáles son. Sólo menciona que Pemex y la PGR emitieron un comunicado el lunes 7 para informar sobre la cancelación de contratos de franquicias y de comercialización a 103 gasolineras, la mayoría de Puebla y algunas de Michoacán.
Según el presidente de Amegas, “empresas con parque vehicular grande, con flotillas de mil o mil 500 vehículos –que no consumen de un tanque, sino de una pipa de Pemex de 20 mil o 30 mil litros al día– son las que adquirían el huachicol; entre ellas la Coca-Cola, que presuntamente compraba el combustible a mitad del costo real. Al parecer Pemex le entregaba facturas falsas”.
Refiere que ahora empleados de Pemex piden hasta 10 mil pesos a algunos empresarios gasolineros para surtirles la pipa de combustible; antes eran mil pesos.
Añade: “Los gasolineros nos quejábamos de que había favoritismo y corrupción. Por eso ahora Pemex coordina la logística con el gobierno del estado –encabezado por Enrique Alfaro Ramírez, de Movimiento Ciudadano– y Amegas interviene en la distribución del combustible; ahora va a ser con otro criterio, no el del billete”.
El presidente de Amegas aprueba el plan de combate al huachicoleo que, según Pemex, significó un ahorro de 2 mil 500 millones de pesos en tres semanas, y la reducción de 98% en el robo a pipas; antes eran mil 336 por día, ahora son 27.
No obstante, considera que la estrategia no midió los daños colaterales ni el esquema de abastecimiento, que debió haberse focalizado en cada entidad.
Lo importante, dice, es frenar la corrupción en Pemex, solapada desde hace varios sexenios. “Se estaba desbordando cada vez más el robo para matar a Pemex. Nadie hacía absolutamente nada. Los empresarios gasolineros del país vemos con mucha alegría que, con un machetazo, López Obrador diga que hasta aquí se paró la corrupción”.
