Panaderos comparten sus experiencias de décadas

Por Francisco Andalón López

En los hogares de los jaliscienses se está en espera de la tradicional Rosca de Reyes para degustar con un chocolate espesito, café o té éste domingo 6 de enero/Fotos: Francisco Tapia

En los hogares de los jaliscienses se está en espera de la tradicional Rosca de Reyes para degustar con un chocolate espesito, café o té éste domingo 6 de enero/Fotos: Francisco Tapia

En los hogares jaliscienses se está en espera de la tradicional Rosca de Reyes para degustar con un chocolate espesito, café o té éste domingo 6 de enero y seguir con la tradición que se ha mantenido durante años, de acuerdo con algunos panaderos entrevistados por Página 24 en el municipio de Tonalá.

Para Humberto, quien tiene un negocio desde hace dos décadas, partir la Rosca de Reyes, encontrarse uno de los monitos que se les pone y posteriormente comprometerse a pagar con tamales a quien lo saca, el 2 de febrero, día de la Candelaria, es algo que prevalece a pesar de los años y de los cambios generacionales.

“Sí es una tradición todavía, es una tradición que no se pierde, es algo que se ha ido en aumento año con año y aquí estamos al pie del cañón (…) Se pone bien, mucha gente de aquí nos visita y mucha gente de fuera, es una receta muy tradicional la de nosotros. Tengo aproximadamente unos 20 años ya vendiendo aquí en Tonalá y dejamos de hacer el 6 de enero”, destacó Humberto.

Bernardo Martínez es otro de los panaderos entrevistados por este Diario, quien indicó que este ha sido su oficio durante cinco décadas y desde que inició su labor, durante los primeros días de enero ha preparado la rosca, por lo que sus clientes ya la esperan, por el sabor que se le imprime en su preparación.

“Se le pone levadura, leche y huevo; ya después se prepara, se hace la forma de la rosca y se le ponen los monitos adentro y se monta y se le pone la pasta y el dulce (…) yo ya tengo aquí 50 años más o menos, trabajando en esto”, describió.

Los precios de estas Rosca de Reyes son variables. Por ejemplo, en algunas panaderías la chica se vende en 100 pesos, la mediana en 200, la grande en 300 y la extra en 350 pesos; en otras la chica se consigue por 50 pesos, en 150 se puede adquirir la mediana y en 300 pesos la familiar.

Aunque algunos de los panaderos de Tonalá se encuentran con la zozobra de que en años pasados se les pagaba por hacer una rosca gigante para que los asistentes a la plaza principal tuvieran la posibilidad de consumirla, además de ser un generador de convivencia entre pobladores y visitantes, pero que con el paso de las administraciones se ha ido acabando esa tradición.

“Hacíamos una rosca para dos mil personas aquí en Tonalá, pero pues ha habido unos cambios y actualmente no la estamos fabricando (…) Era algo muy tradicional aquí en Tonalá y ojalá nos propusieran algo para hacer algún evento, aquí en Tonalá estamos a la orden”.

Los muñequitos que le colocan en la rosca representan al Niño Dios, cuando José y María lo escondieron para salvarlo de Herodes. Los frutos secos y cristalizados de colores, simulan las joyas que estaban incrustadas en las coronas de los Santos Reyes y significan Paz, Amor y Felicidad. La cantidad de niños en la rosca varía dependiendo de la panadería.