El 2017, año negro para la corrupción: Cifras del INEGI

Por Rafael Hernández Guízar

De acuerdo con cifras recabadas en 2017 por el INEGI, 14.6 por ciento de la población adulta en contacto con algún servidor público experimentó algún acto de corrupción. Mientras, 5.4 por ciento del total de los establecimientos fueron víctimas de corrupción/Foto: Cortesía

De acuerdo con cifras recabadas en 2017 por el INEGI, 14.6 por ciento de la población adulta en contacto con algún servidor público experimentó algún acto de corrupción. Mientras, 5.4 por ciento del total de los establecimientos fueron víctimas de corrupción/Foto: Cortesía

Se dispararon los actos de corrupción en el país y se registraron más delitos asociados con esto que robos en todo el país, anunció ayer el INEGI.

Según un comunicado del Instituto Nacional de Geografía y Estadística (INEGI), en 2017 la tasa de incidencia de corrupción (25 mil 541 delitos por cada cien mil habitantes que tuvieron contacto con servidores públicos) fue incluso mayor que la incidencia delictiva de robo en calle o transporte público (11 mil 81 delitos por cada cien mil habitantes).

“Al cierre de 2017, 14 entidades habían incorporado en su totalidad el esquema de la Ley General del Sistema Nacional Anticorrupción en sus procesos de trabajo; 15 estados lo habían implementado parcialmente. 14.6 por ciento de la población adulta en contacto con algún servidor público en 2017 experimentó algún acto de corrupción. Mientras, 5.4 por ciento del total de los establecimientos fueron víctimas de corrupción”, señala el documento.

Pero va más allá, alertaron también sobre el grave costo de esta y el daño social que conlleva debido principalmente al descrédito de las autoridades mismas que supone.

“Puede presentarse a grande o pequeña escala. La corrupción a gran escala en el espacio público involucra a grandes empresas que deliberadamente entregan dinero o regalos a funcionarios públicos para verse beneficiadas de decisiones del gobierno. La corrupción a pequeña escala es la que afecta a la población en general y se produce cuando la gente o las empresas pagan un soborno por obtener acceso a un servicio o bien público. Este documento se centra en la corrupción a pequeña escala debido a que es el tipo que la población experimenta con mayor frecuencia. La corrupción es un acto que en México no se denuncia. En 2017, sólo 4.6% de la población que fue víctima de un acto de corrupción presentó una denuncia ante alguna autoridad.

De las personas que no denunciaron (82.6%), cerca de la mitad no lo hizo porque consideró que era una acción inútil o una pérdida de tiempo, mientras que 15.1% no denunció porque se benefició del acto y 13.6% porque consideró que es una práctica común”.

Según el análisis del INEGI, estas razones dejan ver que la población no denuncia el hecho debido a que no confía en que las autoridades actuarán frente a estos actos o porque consideran que es un acto generalizado del cual son partícipes.