Reconocen su labor en el Paraninfo Enrique Díaz de León
Por Francisco Andalón López

En la ceremonia estuvieron presentes su viuda, doña Virginia Barba Santana, así como sus hijos Virginia, Guillermo, Manuel, Antonio y Mario/Foto: Cortesía
Rindieron homenaje póstumo a Mario Rivas Souza, ex director del Instituto Jalisciense de Ciencias Forenses (IJCF) en el Paraninfo Enrique Díaz de León, evento en el que Jorge Aristóteles Sandoval Díaz, gobernador del estado, destacó la labor de este médico que realizó más de 132 mil autopsias, además de ser considerado un ícono en la medicina forense no sólo en Jalisco, sino en todo México y a nivel internacional.
“La medicina forense no ha conocido inteligencia más aguda ni mano más firme, con esa misma mano diestra con la que diseccionaba el cuerpo humano era con la que no se amedrentaba para señalar lo que creía correcto. Sin sus aportaciones la justicia en nuestro estado no sería lo que es hoy”, destacó el gobernador.
Don Mario Rivas Souza murió a los 95 años de edad de un infarto propicio por su edad, aunque se le recuerda como una persona alegre, dicharachero y directo en su actuar y decir, hasta en las entrevistas que en sus últimos años de vida redujo.
“Si alguien hubo que aprendiera a vivir con la muerte, fue precisamente el doctor Mario Rivas Souza; me impresionó cuando hace un par de días alguien subió un video en redes sociales de una entrevista en la que don Mario juguetón, dicharachero decía, ‘a mí lo único que me hace falta hacer en mi vida es morirme’”, agregó Sandoval Díaz.
Uno de los casos que lo puso en la palestra a nivel nacional fue el asesinato de Juan Jesús Posadas Ocampo en 1993, cuando Jorge Carpizo, entonces Procurador General de la República (PGR) indicó que el homicidio se trató de una confusión, puesto que esperaban matar a Joaquín “El Chapo” Guzmán, pero se equivocaron.
Mario Rivas Souza vio el cadáver de Posadas Ocampo y las heridas y desde entonces, sin que se le permitiera realizar la autopsia de ley, aseguró que no hubo tal, que fue una agresión directa y que le dispararon a una corta distancia, por lo que no cabían las dudas de que fue ejecutado, verdad que no ha sido aceptada como oficial.
“La historia lo consagra como un profesional al que no le importó enfrentar al poder siempre que estuviera seguro de la razón que ésta lo asistía; en su vida vio la muerte día a día, era el primero en llegar a su oficina y muy frecuentemente el último en irse. No hay ser humano en este país que pueda jactarse de haber practicado más de 132 mil autopsias”.
Tras su muerte, queda un gran hueco en la medicina forense y más en el IJCF, que cuando él estuvo al frente, no se conocieron escándalos como los de este año, con el tránsito de cadáveres en una caja de un tráiler por ya no tener espacio en las instalaciones para que ahí permanecieran.
“Te recordaremos por siempre como un gran maestro, un hombre honesto y sobre todo lleno de sabiduría”, destacó Aristóteles Sandoval.
