Incluso cobran el ingreso a la deteriorada infraestructura

Por Francisco Andalón López

Comerciantes y personas que acuden a la Central Vieja lamentan el abandono en el que se encuentra el inmueble y que no se haya podido darle una manita de gato pese a que había más de 20 millones de pesos para este fin, que fueron reorientados para concluir las salas de juicios orales/Fotos: Francisco Tapia

Comerciantes y personas que acuden a la Central Vieja lamentan el abandono en el que se encuentra el inmueble y que no se haya podido darle una manita de gato pese a que había más de 20 millones de pesos para este fin, que fueron reorientados para concluir las salas de juicios orales/Fotos: Francisco Tapia

Atrás quedaron los años de esplendor de la Antigua Central Camionera de Guadalajara, que se ubica en las confluencias de 5 de Febrero y R. Michel y que conforme pasa el tiempo el deterioro de la infraestructura de este inmueble que en su momento fue un espacio de gran tránsito de personas es aún mayor.

Vidrios quebrados, grafiti en diversos puntos, personas que sólo utilizan las empresas de transporte para trasladarse a los municipios fuera del área metropolitana de Guadalajara y que se encuentran a no más de dos horas, es lo que se puede observar en este lugar en el que todavía se cobra el ingreso para poder acceder, sin importar que sólo sea para preguntar el costo hacia algún destino.

Decenas son los comerciantes que recuerdan la época de esplendor de la que también es conocida como Central Vieja, la primera central que existió en todo México y que después de 1988 vivió su máxima decadencia al entrar en funcionamiento la Nueva Central Camionera, de donde actualmente operan diversas empresas cuyos viajen sobrepasan las fronteras entre México y Estados Unidos.

Algunos comerciantes, como don Felipe, que tiene 43 años vendiendo el famoso birote que es típico para la torta ahogada, se negaron a abandonar esta zona por los recuerdos y el ser ésta su fuente de ingresos y que ha permitido a su familia salir adelante.

“No, cuando estaba la Central, todo aquí estaba bien bonito, bien cuidado, ahorita que ya se fueron, están bien las ventas y todo pero está descuidado, pero sí viene mucha gente a comprar birote; sí viene la gente para llevar a Estados Unidos, a otros países o a sus pueblos, dependiendo”, señaló este comerciante que le ha tocado ver de todo en este punto.

Otro comerciante que le tocó este cambio es don Roberto, quien recuerda cómo vendía sin permiso dentro del inmueble hace 30 años y cómo cambió el giro de su negocio, por lo que ahora se dedica a la boleada.

En la pasada administración tapatía, se llevó a cabo la renovación de las calles 5 de Febrero y Los Ángeles en las inmediaciones de la Central Vieja, se instalaron bolardos y se agrandaron las banquetas

En la pasada administración tapatía, se llevó a cabo la renovación de las calles 5 de Febrero y Los Ángeles en las inmediaciones de la Central Vieja, se instalaron bolardos y se agrandaron las banquetas

“No teníamos permiso, traíamos una caja con refrescos y lonches, nos metíamos a vender y pues nos correteaban los policías, barrenderos y cuando nos agarraban pues hasta nos mandaban a la cárcel por vender y pues yo me quedé aquí, aferrado y de comerciante pase a bolero y sigo de bolero”.

Ahora lamentan el abandono en el que se encuentra el inmueble y el que no se haya podido darle una manita de gato pese a que había más de 20 millones de pesos para este fin y que fueron reorientados para concluir las salas de juicios orales.

Aunque durante la administración pasada que encabezó Enrique Alfaro Ramírez como presidente municipal de Guadalajara, se llevó a cabo la renovación de las calles 5 de Febrero y Los Ángeles en las inmediaciones de la Central Vieja, con una inversión de 18 millones de pesos y en cuyas esquinas se puede ver cómo se instalaron bolardos que aún tienen su bolsa, lo que denota que aún son nuevos.

En tanto que los planes de renovación y recepción de dependencias de gobierno durante esta administración estatal quedaron sólo en la cabeza de quien las pensó, puesto que nunca se pudo concretar la remodelación interior y hasta el ingreso automatizado de camiones, porque siempre hubo algo más importante que mejorar este inmueble.