Critica activista de Tómala
“Nos queda claro a muchas personas que la decisión ya está tomada”, lamentó Cecilia Díaz Romo sobre el supuesto ejercicio democrático en torno al NAICM
Por Elizabeth Ríos Chavarría
La consulta ciudadana realizada en todo el país en torno al Nuevo Aeropuerto Internacional de México ha sido un ejercicio hecho al vapor, consideró Cecilia Díaz Romo, integrante del colectivo Tómala.
Los últimos días en todo el país se han posicionado casillas para que mexicanos vayan a emitir su voto respecto a la continuación y permanencia o no del aeropuerto en Texcoco; sin embargo, para la activista social, esto parece más un ejercicio superfluo y sesgado por la forma en que se está realizando.
Más allá de resultar un ejercicio ciudadano, Díaz Romo dijo esperar lo mejor de esta consulta, pues pareciera que independientemente de la votación ya existe una decisión respecto a lo que el gobierno federal electo hará con el tema.
“No es nada más echarla a andar como se echó andar, puede tener muchas fallas. Siento que es un ejercicio un poquito superfluo, pues de alguna manera nos queda claro a muchas personas que la decisión ya está tomada. No sé cuál sea, ya está tomada; en lo personal votaré porque quiero expresar mi opinión, pero pues no creo que incida mucho”.
Entre las fallas detectadas en esta consulta, señaló, es que no es una muestra de representatividad, por los lugares en que fueron instaladas las mesas de votación y los problemas que se han estado presentando, así como por el hecho de que se puede votar incluso varias veces.
“Escuché muchos reportes en la ciudad de casillas o lugares que no se abrieron, que además están muy sesgados los lugares donde se abrieron. Situaciones de este tipo que yo creo que cualquier estudio estadístico pues quizá reprobaría”.
Si bien no quiso expresar su postura respecto a la permanencia o no del proyecto en Texcoco, sí dijo que lo que resulte de esto afectará de manera indirecta a la ciudadanía, con el riesgo de que se pierda la confianza, pues más allá de que el aeropuerto donde ya se construye siga o no, al final los mexicanos no cuentan con todos los elementos técnicos para tomar una decisión más acertada.
“Totalmente de acuerdo que se debe controlar, pero eso no se controla parando una obra que va a la mitad. Se logra revisando contratos, revisando las situaciones, y si hay corrupción que se detecte, que se castigue, porque además nadie nos garantiza que en otras obras las cosas también por arte de magia van a cambiar y no habrá ese tipo de situaciones”, agregó respecto a los señalamientos que ha habido en torno al actual proyecto.
