6 de cada 10 ex convictos reinciden, lamenta académico

Se debería cumplir con condiciones que permitieran que quienes han sido sentenciados por la comisión de un delito pudiesen salir con oportunidades para “reinsertarse” en la vida productiva, pero en muchos casos la realidad muestra todo lo contrario

Por Rafael Hernández Guízar

De acuerdo con Pedro Serratos, investigador de la UdeG y quien también trabajó en el sistema carcelario, diversos factores generan que quien salió de prisión vuelva a delinquir: “Desde el problema que tienen para conseguir un empleo hasta la falta de oportunidades”/Foto: Archivo Cuartoscuro

De acuerdo con Pedro Serratos, investigador de la UdeG y quien también trabajó en el sistema carcelario, diversos factores generan que quien salió de prisión vuelva a delinquir: “Desde el problema que tienen para conseguir un empleo hasta la falta de oportunidades”/Foto: Archivo Cuartoscuro

En Jalisco el sistema de reinserción social deja que desear pues alrededor del 60 por ciento de ex convictos son reincidentes aseguro ayer el académico de la Universidad de Guadalajara (UdeG) Pedro Serratos.

El académico, quien hasta hace unos años se desempeñó como parte del sistema carcelario de Jalisco, indicó en entrevista que pese a los esfuerzos que se han desarrollado por diputados federales y estatales para la creación de leyes en la materia, más de la mitad de las personas que salen de las prisiones se ven en situaciones que los llevan a la reincidencia.

“Entre el 60 y el 60 por ciento de las personas pueden ser reincidentes y es por diversos factores que van desde el problema que tienen para conseguir un empleo hasta la falta de oportunidades”, dijo tras señalar que la posibilidad de hacerse de recursos económicos para quienes han sido sentenciados y cumplieron una condena son muy limitados.

Según el doctor en derecho, dentro del sistema de readaptación social y la ley federal en la materia, se debería cumplir con condiciones que permitieran que quienes han sido sentenciados por la comisión de un delito pudiesen salir con oportunidades para “reinsertarse” en la vida productiva, algo que termina siendo sumamente complicado debido a los señalamientos incluso, de los demás miembros de la sociedad.

Pedro Serratos argumentó que si bien se han dado ya pronunciamientos por las comisiones estatales y la Comisión Nacional de Los Derechos Humanos (CNDH) en torno a que es violatorio de la dignidad de las personas estar sujetos a una ficha que hable de que alguien es ex convicto –una vez que ha purgado su condena o se le encontrar inocente–, en los hechos la dificultad de muchos para acceder a un abogado que le ayude a tramitar la liberación de sus antecedentes es lo que les hace a muchos no contar con la denominada “carta de policía”, un documento en el que se señala si alguien está o no sujeto a un proceso penal y si fue o no alguien privado de su libertad, es decir, recluso de prisión.

En tanto, agregó que dentro de las prisiones, la presencia de delincuentes “profesionales” –organizados– ocasiona que en muchos de los casos, quienes ingresan por delitos menores, al no ser diferenciados de la demás población carcelaria, están en la posibilidad de mezclarse con estos y entonces, generar vínculos que hacen que muchos al salir sean parte de determinadas pandillas o células delincuenciales.

Finalmente, Pedro Serratos aclaró que para que pueda existir un cambio verdadero, se debe destinar el recurso necesario al sistema carcelario ya que incluso, el dinero que los presos ganan por sus actividades económicas no es destinado en el esquema que se planteó por organismos como el Injalreso (Instituto Jalisciense de Readaptación Social) en donde una parte de lo que se les paga iría destinado a su mantenimiento dentro de la cárcel, otro para los gastos de sus familias y algo más, para que a su salida de prisión contara con un patrimonio que le permitiese iniciar algún proyecto productivo.