Y las autoridades nada saben de los causantes

Por Jaime Ramírez Castillo

En la colonia Paseos del Lago, en la calle Paseo de la Golondrina, fueron encontra­dos dos cadáveres humanos. De acuerdo con reportes oficiales emitidos por la au­toridad municipal, fue una llamada anónima realizada al número de emergencias 911 lo que alertó a las autoridades.

Patrulleros de San Pedro Tlaquepaque arribaron al si­tio minutos más tarde, confir­maron la existencia de restos humanos cubiertos con bolsas negras de plástico.

La calle fue acordonada para impedir el tránsito de personas y vehículos al pun­to. Peritos del Instituto Jalis­ciense de Ciencias Forenses (IJCF), trasladaron los cuer­pos a la morgue.

Ambas se encontraban encimadas y amarradas con lazos, aunque no se pudo es­tablecer en el lugar el tipo de lesiones que presentaban o las que les provocaron la muerte. Según autoridades, solamente se apreciaba que eran de tez morena, complexión delgada y de aproximadamente 1.70 metros de estatura.

La posición en la que que­daron, sin embargo, les per­mitió observar el torso de una de ellas y la pierna de otra.

Hasta el momento la auto­ridad no ha informado el sexo de los fallecidos, también se desconoce el tipo de lesiones que presentaban los fallecidos.

Otros dos

Más tarde, en la calle Ra­mos Millán al cruce con Anti­guo Camino a Chapala, en la colonia Valle de la Misericor­dia, en Tlaquepaque, la Fisca­lía de Jalisco dio a conocer el hallazgo de dos cuerpos en­vueltos en bolsas de plásticos.

Como sucedió en el primer caso, las autoridades dieron con el sitio gracias a un repor­te anónimo realizado al 911. Las personas fallecidas pre­sentaban huellas de tortura.

Las víctimas fueron aban­donadas en una zona poco poblada y sin alumbrado pú­blico, probablemente en la madrugada, pero nada se supo de los responsables.

Se informó que los falle­cidos son del sexo masculino. Se presume que perecieron a consecuencia de los golpes que recibieron.

La Fiscalía General del Estado inició una carpeta de investigación por el delito de homicidio contra quien resul­te responsable.